jueves 13 de junio de 2024 - Edición Nº2017

Lo que pasa | 22 may 2023

Un informe de la UNLP enciende alarmas

La Reserva Natural de Punta Lara, bajo amenaza

Con el pasar de los años, este paisaje sufrió modificaciones preocupantes que dificultan su conservación y es por ello que los científicos locales se preguntaron: "¿Qué podemos hacer para conservar este reservorio de gran biodiversidad en nuestra provincia?", interrogante que sirvió para encarar el estudio que llegó a conclusiones alarmantes


Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata presentaron un informe sobre la Reserva Natural de Punta Lara, ubicada en la costa del estuario del Río de la Plata, entre los grandes centros urbanos del Gran Buenos Aires y del Gran La Plata. La reserva conserva un ambiente similar al de la Selva Marginal, un ambiente boscoso con especies de plantas típicas de zonas más tropicales, que llegan transportadas naturalmente desde el río Paraná.

Con el pasar de los años, este paisaje sufrió modificaciones preocupantes que dificultan su conservación y es por ello que los científicos locales se preguntaron: "¿Qué podemos hacer para conservar este reservorio de gran biodiversidad en nuestra provincia?", interrogante que sirvió para encarar el estudio que llegó a conclusiones alarmantes. 

Como reflexión final del trabajo efectuado por la Secretaría de Ambiente y Conservación de Recursos Naturales de la UNLP, cuyo objetivo es la divulgación sobre biodiversidad y fue encabezado por Martín Colombo, Renato García y Emiliano Depino, se asegura que dicha reserva de Ensenada "nació con el objetivo de proteger la selva marginal, un ambiente único, frágil y vulnerable debido a que se encuentra cercano a las zonas más urbanizadas del país. Posteriormente se amplió y se incluyeron los bosques ribereños y talares, además de pastizales y humedales".

En ese sentido se señala que "a pesar de su gran extensión y valor por ser un importante “pulmón verde, se encuentra en un estado de abandono y desconocimiento que dificultan su conservación y la toma de acciones contra las amenazas". Además, insiste en que el interés por ella "depende prácticamente de las personas que allí han estudiado y trabajado, vecinos y ONGs" y que "hoy existe una gran presión por un sector de la sociedad para reconstruir el 'camino negro' (ex ruta 19), que atraviesa toda la reserva, por una zona de selvas y bosques nativos y humedales". 

Es por ello que advierten: "es de suma importancia que las partes involucradas y afectadas dialoguen y encuentren alternativas de manejo y planificación territorial que eviten dañar más la reserva. Es de suma importancia reconocer las problemáticas y enfocar más esfuerzos en proteger una de las últimas áreas naturales en la provincia de Buenos Aires". 

De acuerdo a los datos relevados en el informe mencionado, las selvas y bosques son ecosistemas donde la vegetación dominante son los árboles que ocupan alrededor del 30% de la superficie terrestre del planeta, y albergan la mayor parte de la biodiversidad. En Argentina, un 12 % del territorio se compone de estos ecosistemas entre los que se pueden resaltar la selva misionera, las yungas en el noroeste, los bosques de lengas en la Patagonia, el bosque chaqueño, entre otros. La provincia de Buenos Aires, si bien es reconocida por sus pastizales, cuenta con sus propias selvas y bosques nativos, que cubren un 3 % de su superficie. 

Hace dos siglos, dichas selvas y bosques se encontraban sobre gran parte de la costa del Río de la Plata desde la desembocadura del río Paraná hasta Magdalena, con una extensión de hasta 6 kilómetros de ancho en algunos sitios. Actualmente está retraída, encontrándose como área más representativa la Reserva Natural Integral Punta Lara que, con 6000 hectáreas de extensión, actualmente representa un relicto particular de biodiversidad entre dos “megaciudades” (Buenos Aires y La Plata). 

Hay que señalar que la RNPL es parte de la Reserva de Biósfera Pereyra Iraola, actuando como “zona núcleo”, debido a ser el sector con mayor prioridad de conservación de la biodiversidad. Allí habitan una gran variedad de especies, incluyendo cerca de 800 especies de plantas, 115 de mariposas, 300 de aves, 60 de peces, 19 de anfibios, 24 de reptiles y 35 de mamíferos. 

Los expertos detallan que la RNLP "encontramos diversos ambientes como resultado de muchos procesos que han tenido lugar a lo largo del tiempo. El estuario del Río de la Plata, recibe los aportes de los ríos Paraná y el Uruguay, los cuales vehiculizan semillas, plantas y animales que provienen de zonas más tropicales del noreste, dando lugar a un tipo de ecosistema muy particular en el que se combinan la selva y el bosque”.

Mientras que añadieron: "La Selva Marginal, que dio el nombre original a la reserva en 1943, se desarrolla actualmente sobre los márgenes de los arroyos que desembocan en el estuario del Río de la Plata, ya que allí encuentran las condiciones de suelo y humedad necesarias. La flora está compuesta por especies como el laurel criollo (Ocotea acutifolia), chal-chal (Allophylus edulis), mata-ojo (Pouteria salicifolia), lecherón (Sebastiana brasilensis), bugre (Lonchocarpus nitidus), espina de bañado (Citharexylum montevidense), canelón (Myrsine parvula) y anacahuita (Blepharocalyx salicifolius). Se suman otras especies de arbustos, lianas, y helechos, mientras que el suelo está poco cubierto por vegetación porque la luz que llega a ese nivel es escasa". 

Asimismo indican que "el Bosque Ribereño se desarrolla en zonas cercanas al agua con suelo más arenoso. Se compone principalmente de sauces criollos (Salix humboldtiana) y ceibos (Erythrina crista-galli). Debajo de ellos crecen densos matorrales o pajonales, en zonas inundables", al tiempo que se identifican "Bosques de tala o Talares, uno de los más característicos de la provincia. Naturalmente estos bosques crecen sólo donde los suelos son de conchilla, y a diferencia de los anteriores son bosques de ambientes menos húmedos. Esta conchilla ha sido depositada por el mar hace miles a millones de años, en períodos donde los niveles del océano eran tan altos como para llegar a este lugar, depositando infinitos restos de pequeños animales marinos en sucesivos 'cordones'".

Aquí los árboles o arbustos dominantes son talas (Celtis tala) y coronillos (Scutia buxifolia), aunque también se encuentran molles (Schinus longifolius), saucos (Sambucus australis), sombra de toro (Jodina rhombifolia) entre otros. También hay variedad de orquídeas y plantas trepadoras. 

Por último, hay un tipo de bosque que se formó por la intervención humana, llamado bosque de especies exóticas. "Estas fueron introducidas accidentalmente o de manera intencional desde otras regiones del mundo, ya sea por su atractivo visual o su rápido crecimiento para proveer sombra, entre otros fines", detallan. 

Estos árboles o arbustos incluyen ligustros (Ligustrum lucidum), eucaliptos (Eucalyptus globulus), casuarinas (Casuarina equisetifolia), álamos plateados (Populus alba), acacias negras (Gledistia triacanthos) y paraísos (Melia azedarach), entre otras. Estas especies fueron introducidas desde la época en que las tierras pertenecían a la estancia de la familia Pereyra Iraola, en el siglo XIX, y actualmente representan uno de los mayores problemas de la RNPL. 

ENTRE LA FAUNA VINCULADA A LA RNPL SE PUEDEN RECONOCER ESPECIES COMO LAMARIPOSA BANDERA ARGENTINA (MORPHO EPISTROPHUS ARGENTINUS), EL ESCUERZO (CERATOPHRYS ORNATA), EL LAGARTO OVERO (SALVATOR MERIANAE), EL CARPINCHO (HYDROCHOERUS HYDROCHAERIS), EL GATO MONTÉS (LEOPARDUS GEOFFROYI), LA COMADREJITA ENANA (CRYPTONANUS CHACOENSIS), LA GARZA MORA (ARDEA COCOI), LA ESPÁTULA ROSADA (PLATALEA AJAJA), EL BURRITO COLORADO (LATERALLUS LEUCOPYRRHUS), EL JUAN CHIVIRO (CYCLARHIS GUJANENSIS), EL NARANJERO (RAUENIA BONAERENSIS) Y EL FEDERAL (AMBLYRAMPHUS HOLOSERICEUS), 

ENTRE OTRAS. ARBOLES Y ARBUSTOS EXÓTICOS, ¿ATENTAN CONTA LA BIODIVERSIDAD?

Según revela el informe de la UNLP, las plantas exóticas provienen de lugares lejanos y son desconocidas en el ambiente que se desarrollan, compitiendo con las plantas nativas, cuya presencia en un lugar es el resultado de fenómenos naturales, sin intervención humana (pasada o actual). Las especies exóticas que logran instalarse y expandirse generan de esta forma un desequilibrio en el ecosistema. Dentro de la reserva, el ligustro y la acacia negra son dos especies exóticas que crecen rápidamente e impiden el crecimiento de nuevos ejemplares de plantas nativas. 

Actualmente, la selva marginal, el bosque ribereño y el talar, están invadidos por estas especies exóticas, provocando la desaparición de las plantas nativas. Asociados a estas últimas, existe una comunidad de animales, hongos y plantas trepadoras que dependen de las mismas para sobrevivir, ya sea por sus flores, sus frutos, o la complejidad de sus ramas, cualidades son completamente diferentes en los árboles exóticos por lo cual estas comunidades no encuentran alimento o refugio en ellas. 

Por otro lado, las especies exóticas pueden favorecer la proliferación de otros animales, incluyendo insectos picadores y ciertas aves, que se adaptan mejor a ellas y muchas veces son perjudiciales para las personas, ya sean porque son vectores de enfermedades o plagas de la agricultura. 

Por otra parte, el desplazamiento de especies nativas por exóticas puede interferir con la cantidad de agua que llega al suelo y con la cantidad que llega hasta los acuíferos por infiltración, alterando el ciclo natural del agua en la zona. 

En la actualidad, el avance del ligustro sobre las selvas y bosques nativos es tal que algunos científicos lo consideran irreversible. Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata demostraron que, a pesar de tardar un largo tiempo, es posible eliminar ejemplares de ligustro y plantar especies de plantas nativas que crezcan en su lugar. 

Se precisa en el trabajo de los científicos locales que "en el presente la RNPL tiene un delicado estado de protección jurídica, prácticamente de abandono. La invasión de ligustro ha sido reconocida por décadas y casi no se han tomado acciones de control, en gran parte por los pocos recursos y personal que las autoridades han destinado a la reserva. Esto es llamativo debido a la extrema presión que la RNPL sufre debido al crecimiento no planificado de las dos megaciudades que la rodean. Además, la reserva es “mixta”, es decir que parte de ella está dentro de tierras privadas. Estas tierras están prácticamente fuera de control por parte de las autoridades". 

Además denuncian que "en los últimos años se han realizado edificaciones dentro del área protegida, siendo también frecuentes incendios intencionales que trajeron grandes pérdidas de la biodiversidad y cuyo humo llegó a las ciudades circundantes". 

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