miércoles 08 de diciembre de 2021 - Edición Nº1099

El País | 31 may 2020

Tucumán: Manzur depura mandos de seguridad tras asesinato de un trabajador rural

El asesinato de Luis Alberto Espinoza en Tucumán, por el que están imputados nueve policías, desató una crisis institucional. El gobernador Juan Manzur ordenó depurar la estructura de mandos de la fuerza de seguridad y la oposición política pidió la renuncia del ministro de Seguridad, Claudio Maley.


Tras la confirmación de que el trabajador rural de 31 años y padre de seis hijos murió como consecuencia del disparo proveniente de un arma reglamentaria de uno de los efectivos detenidos en la causa, desde la oposición política pidieron la renuncia del ministro de Seguridad, Claudio Maley. Además, dirigentes de la Unión Cívica Radical enviarán una nota a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para solicitar la intervención de ese organismo en el caso de gatillo fácil que conmociona a Tucumán.

Para evitar que la escalada política del escándalo atente contra la gestión de Manzur, se realizaron cambios en los puestos de conducción de las Unidades Regionales y de algunos Departamentos de la fuerza. El último movimiento general de las jefaturas policiales se había realizado hace 10 meses.

Manzur sostuvo que "todos aquellos que hayan cometido el delito, que hayan sido partícipes de este asesinato, tienen que ser juzgados, condenados y ojalá que esto se haga rápido y se haga pronto".

El viernes 15 de mayo, Luis Espinoza y su hermano, Juan Antonio, paseaban a caballo por la zona del paraje Melcho, 70 kilómetros al sur de la capital tucumana, cuando se toparon con un operativo policial montado por efectivos de la Comisaría de Monteagudo, desplegado para dispersar a los participantes de una carrera clandestina de caballos que se había organizado en plena cuarentena.

Juan Espinoza declaró que, en medio del tumulto, se cayó del caballo y fue atacado a golpes por los policías, al igual que su hermano, quien, según dijo, fue arrastrado hacia el monte, hasta que se escuchó un disparo. Testigos aseguraron que Luis Espinoza fue subido a la camioneta de uno de los policías que había participado del violento operativo. Fue la última vez que se lo vio con vida.

Tras permanecer desaparecido durante una semana, el cuerpo de Espinoza fue encontrado el viernes 22 en la base de un acantilado de 150, en Andalgalá, Catamarca, localidad próxima al límite interprovincial con Tucumán.

Según fuentes de la causa, dos de los efectivos implicados rompieron el pacto de silencio que habían montado desde el día del violento operativo. Esos uniformados confesaron que uno de ellos había matado al trabajador rural y dieron a la Justicia pistas sobre el lugar donde había sido arrojado el cuerpo.

El jueves último, expertos del Equipo Científico de Investigaciones del Ministerio Público Fiscal de Tucumán (ECIF) determinaron que Espinoza murió como consecuencia de la herida que sufrió al recibir un disparo por la espalda, a la altura del omóplato izquierdo, proveniente de un arma reglamentaria de la fuerza de seguridad provincial. Se trata de una pistola Jericho calibre 9 mm que pertenecería al oficial auxiliar José Morales, uno de los efectivos procesados en la causa.

Además de Morales, por el hecho están detenidos desde la semana pasada el subcomisario Rubén Montenegro, los sargentos René Ardiles y Víctor Salinas; los cabos José Paz, Claudio Zelaya y Miriam González; el agente Esteban Rojas González; el vigía ciudadano de la comuna de Monteagudo Sergio Santillán, y un civil, familiar directo de uno de los policías.

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