sábado 28 de mayo de 2022 - Edición Nº1270

El País | 2 may 2022

Informe

Los números de la grieta: las razones de las diferencias dentro del oficialismo

En el marco de la grave crisis económica que está viviendo la Argentina como consecuencia de la falta de confianza hacia las políticas del Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, desde la Consultora Analytica analizaron la situación actual.


Un informe de la Consultora Analytica brinda una respuesta a las diferencias que existen entre Cristina Fernandez de Kirchner y el presidente Alberto Fernández, y explica cuáles son las alternativas que tiene el Gobierno para saldar estas divergencias y, sobre todo, recuperar márgenes en el año y medio de gestión que le queda y en las elecciones de 2023.

"La grieta en la coalición de gobierno es política, pero básicamente esconde abismales diferencias de manejo de la política económica. Existen razones muy concretas que llevan al cristinismo, por su historia, a establecer posiciones antagónicas respecto de la orientación actual de la política económica, que alcanzaron un clímax en la rotunda negativa al acuerdo con el FMI pero que desde el propio inicio de la gestión muestran visiones opuestas en aspectos clave, como el manejo tarifario", afirma Analytica.

En este sentido, destaca que “la profunda controversia de visiones se da en tiempos donde la aceleración inflacionaria exige respuestas inmediatas. En particular porque los muy positivos datos de empleo del cuarto trimestre de 2021 conocidos la semana pasada siguen sin lograr revertir los niveles de pobreza”.

“Aun cuando el desempleo se ubica en mínimos desde 2016 (7%) y la tasa de empleo en máximos (43,6% de la población total), la vulnerabilidad social permanece”, afirmaron. En buena medida, porque la recuperación del empleo de calidad en el sector privado resulta muy lenta. En contexto, “aún la región latinoamericana no recuperó los niveles de empleo de 2019, según la OIT”.

En términos de pobreza, la última medición mostró una mejora de tres puntos respecto del 40,6% del primer semestre del 2021, pero se prevé que con una inflación que rondará el 60%, rebote nuevamente al 40%, estimó el informe.

Desde la mirada de Analytica, una de las explicaciones "está en el estancamiento, a un bajo nivel, de los salarios reales desde el tercer trimestre de 2019, como resultado de una productividad también estancada". 

Por otra parte, “se atraviesa un pico histórico de los términos del intercambio, que genera ganancias extraordinarias en el sector exportador y presiona sobre los precios internos, en particular en los alimentos, que en febrero aumentaron 7,5% y para marzo posiblemente ese porcentaje sea un piso”.

Estas circunstancias, de acuerdo a la consultora, "profundizan la grieta en el oficialismo, ya que aparecen las necesidades tanto de redistribuir ingresos como de contener las presiones inflacionarias".

Claro que, como sostiene Analytica, “en la posibilidad fáctica de hacerlo, con el Fondo de auditor, está el núcleo del conflicto”. “De cara a las presidenciales de 2023, no aliviar el cuadro social socavará las chances oficialistas de captar la porción de las clases medias que definen una elección hoy pareja”, agrega.

En este sentido, se resaltó que “el dilema del cristinismo es que la actual dinámica de crecimiento, generación de empleo y los nuevos términos del intercambio no derrama sobre los indicadores sociales y los instrumentos utilizados para alcanzar esta redistribución en la gestión CFK ya no están disponibles, porque hay un acuerdo con el FMI”. 

Como consecuencia, Analytica resalta que "al igual que lo sucedido en 2020, haya nuevos retrocesos en la participación del trabajo en el ingreso. Es decir, están dadas las condiciones para que los recursos extraordinarios, dada la necesidad de estabilizar la macro, no puedan ser redistribuidos".

“La evolución del empleo, los salarios y la productividad en la última década refleja momentos donde los picos de empleo no fueron acompañados por la productividad y el salario”, se aclaró.

Por último, el informe concluye que el gobierno, dentro de su incapacidad de "generar las condiciones para aumentos sustanciales del salario real que alivien la condición social, podría estar tentado de contener a los sectores más golpeados mediante transferencias directas del estado (bonos para jubilaciones, apoyo a programas sociales, asignaciones familiares, etc.). El año pasado este gasto representó 11,8% del PIB, de los cuales 8,1% se destinaron a jubilaciones y pensiones. Un eventual incremento de estas partidas complicaría el cierre fiscal de la meta acordada con el FMI, está claro. Pero reducirlas llevaría a resultados igualmente indeseados. Estas tensiones permanentes de concepto seguirán marcando el rumbo del gobierno en su último tramo de gestión". 

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