martes 28 de septiembre de 2021 - Edición Nº1028

El País | 7 sep 2021

Desesperado reclamo a 17 meses

San Luis: fue detenida en plena cuarentena y apareció muerta en la celda de una comisaría

Florencia Magalí Morales tenía 39 años y dos hijos menores. Su hermana, Celeste, habló con este medio, pidió “justicia” y apuntó contra la Policía de Santa Rosa de Conlara


Se cumplen 17 meses desde la aparición sin vida de Florencia Magalí Morales de 39 años, nacida en la provincia de Mendoza. Morales vivía con dos de sus hijos y una nieta en San Luis. La mañana del 5 de abril de 2020, durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), fue detenida, su hermana Celeste Morales, en diálogo con este medio, asegura que “la versión oficial fue que a ella se la detiene en la vía pública, andando en contramano y en bicicleta” en la comisaría de Santa Rosa de Conlara.

 

La detienen el domingo 5 de abril como a las 9 de la mañana en plena pandemia como si fuera un delito ir a comprarle comida a sus hijos”, asegura Morales y añade que “a nosotros nadie nos avisa”, afirmando que “es totalmente mentira” que la policía les diera aviso de la detención de Magalí Morales, sino que “a  mi me avisa una amiga de ella”.

Ninguno se identificaba”, expresó y afirmó que atendían sus llamadas pero “no me daban ninguna información”. Además, según dichos de Celeste Morales, al momento de pedir que la comunicaran con su hermana le dicen “que estaba declarando, que no podía hablar conmigo”, pero la entrevistada asegura que “cuando me dicen eso mi hermana ya tenía cinco o seis horas muerta”.

 

 

Supuestamente en el libro de guardia hay siete policías, solamente a cuatro se llamó a indagatorias y en febrero/ marzo estos cuatro son sacados de la fuerza”, añadió y explicó que “un muchacho de criminalística dice que cuando él va, había más de diez policías”.

Roberto Silvestre, el fiscal en ese momento dice que los policías cometieron delitos menores” y por ello “quería que recibieran una multa y un año de cesantía”, aseguró Morales.

Morales declaró que, Heraldo Clavero, quien era el Subcomisario “me dijo que él iba a hacer una investigación profunda y seria para conocer la verdad y qué pasó con mi hermana” pero afirma que no le tiene confianza porque “él estuvo todo el tiempo en la comisaría”.

Por otro lado, la Secretaría de Derechos Humanos ingresó a la causa “un año después”, aseveró Morales “porque según ellos la investigación estaba muy trabada”. 

Le dije a Pintos (el juez a cargo de la causa), que si no fuera por los medios y los autoconvocados, archiva la causa” y opinó que el “forense Gustavo La Furcada, merece estar imputado”, debido a que realizó tres informes inconclusos.

Nosotros queremos que se haga justicia y que pague quien tenga que pagar”, finalizó.

OTROS CASOS

El de Florencia Magalí no fue el único episodio de presunto abuso de autoridad por parte de la Policía en el país. En la primera semana posterior al decreto que impuso la cuarentena en todo el territorio nacional, hubo tres casos: el 23 de marzo, con tres detenciones en Puerto Madryn que culminaron con dos mujeres obligadas a desnudarse y a hacer sentadillas. Un día después, en General Acha (La Pampa) detuvieron y golpearon de manera salvaje a Francisco Vivandelli. El 26, en la misma localidad, Sebastián Britos recibió balazos de goma mientras se dirigía a comprar pan. 

Las situaciones se repitieron en Córdoba, Jujuy, en Buenos Aires, Santa Cruz, Chaco, Tucumán, Formosa, San Juan, por nombrar algunas provincias. La acusación fue siempre la misma: “violar la cuarentena”.

En Villa Mercedes, San Luis, Franco Maranguello (16) fue “secuestrado” por las fuerzas de seguridad de su propia casa, el 24 de abril. Horas después hallaron su cuerpo sin vida en una celda de la Comisaría del Menor. Lo habían ahorcado. En Bahía Blanca buscaban a Facundo Astudillo Castro, el joven que el 30 de abril salió a buscar a su novia. Hallaron sus restos el 15 de agosto entre las localidades de General Daniel Cerri y Villarino Viejo. También el día 15, pero de mayo, nueve oficiales de la Policía de Tucumán -que iban de civil- persiguieron a los hermanos Luis y Juan Espinoza, quienes intentaron huir a caballo Golpearon a ambos y a Luis lo arrojaron por un barranco. Murió.

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