martes 13 de abril de 2021 - Edición Nº860

Opinión | 25 mar 2021

Opinión, por Néstor Nélida

Un año de mentiras, olvidos y acciones individualistas

Atravesada la primera etapa de la pandemia, cabe una reflexión de las actitudes reprochables de un gobierno sin brújula ni intenciones sociales


El término burbuja, tan de moda en los recintos educativos en este último mes, tiene dos acepciones en el diccionario de la RAE que definen con exactitud el móvil de esta columna. El primero define a la palabra como un “habitáculo hermético y aislado del exterior”. El otro determina que se utiliza “en aposición para indicar que la persona o personas designadas por el sustantivo al que se pospone están sometidas a terapia con aislamiento absoluto”.
Se habló en este espacio del hallazgo tardío del conurbano por parte del gobernador provincial, su jefe de gabinete y su ministro más importante, colisiona con la realidad política del partido que representan, que gobernó el territorio bonaerense durante 40 años desde 1983. La diversidad, la pobreza estructural, la alta natalidad y las condiciones de indigencia extrema que se multiplican en localidades situadas a 15 minutos del centro de la Ciudad de Buenos Aires, son cuestiones presentadas como un descubrimiento inédito. Los funcionarios se presentan como Howard Carter, quien tras seis excavando en el valle de los Reyes logró dar con la tumba del faraón Tutankamón. ¿Dónde estuvieron en los últimos 35 años, mientras las villas miseria se extendían por todo el conurbano? 

El 2 de septiembre del año pasado, en un programa periodístico de una señal de cable, el presidente Alberto Fernández se refirió al caso de Solange Musse cuando los conductores leyeron la carta abierta que el padre escribió tras la muerte de la joven. Solange había muerto el 21 de agosto, después de haber luchado cuatro años contra un cáncer. La respuesta de Fernández fue como una ventisca polar: “No he visto esa carta ni la conozco. La verdad es que conozco muy por encima lo que pasó. Pero, ¿qué le puedo decir yo? ¿Es un padre que perdió una hija? ¿Qué le puedo decir? Solo puedo estar a su lado" Y luego se excusó: "La verdad que no tengo idea. La verdad es que no conozco el tema".
Un mes después, el país conocía el caso de Diego Jiménez y su hija Abigail, de 15 años y con un tumor. Ante la negativa de dejarlos pasar para continuar con el tratamiento de la menor, Diego caminó durante 5 kilómetros con la nena en brazos. Abigail falleció el 31 de enero de este año, y nada ocurrió con quienes le dificultaron el traslado. “No tenés corazón, hermano”, le gritó Diego al policía que no lo dejó atravesar la frontera. El eco de esa exclamación retumbó en la Casa Rosada. Nadie quiso oír.

Mintió el Gobierno en repetidas oportunidades. Muchas de esas afirmaciones mendaces -militadas por sus seguidores a hierro y pólvora- fueron objetadas, otras pasaron de largo
Suecia, Chile, Brasil, Ecuador, fueron algunos de los países “atacados” por el mandatario en su clases con filminas, cuando su figura era positiva. En ninguno de los casos las aseveraciones de Fernández fueron correctas. Tuvo, asimismo, el repudio de los países mencionados y la corrección en sus inexactitudes.
No hay que olvidar que en enero de 2020, el ministro de Salud Ginés González García avisó que “no hay ninguna posibilidad de que exista coronavirus en Argentina”. Pero, el virus ya era una realidad en todo el mundo.

En medio de esos actos de bravura, inocentes e inocuos, otros tantos fueron trágicos y culminaron en muertes. Lo que hay que destacar de todo lo narrado es que no se trata de meras equivocaciones inocentes.

Otro dilema de esta nueva década del siglo XXI fue la “educación ilegal”, motivada por el abrupto e injustificado cierre de las escuelas en todo el territorio argentino. La Instrucción (Enseñanza, o como gusten en llamarlo), responsabilidad del Estado, es un bien común de la sociedad, es indispensable y es una inversión para las generaciones futuras. Las vueltas y enrosques del Gobierno, que a la mañana anuncia lo contrario al discurso que dará por la tarde, se advirtieron también en este aspecto tan necesario. Muchos padres, preocupados por sus hijos, acudieron a docentes particulares y otros comenzaron a organizarse por su cuenta para impulsar una muy necesaria vuelta a las aulas. En una entrevista muy recomendable, la educadora Ana Borzone sintetizó esto último en un párrafo esclarecedor: “La escuela es indispensable, no sólo como contexto de enseñanza, si no también como contexto de socialización. Los chicos no aprenden ni a leer ni a escribir solos, ni alcanzan un desempeño adecuado lingüístico y cognitivo si no tienen una institución que intervenga en forma sistemática e intensiva”.

Es posible que la constancia de los embustes verbales se deba a las nulas consecuencias que tales exclamaciones denotan en la burbuja política. Mario Ishii, con sus declaraciones respecto a las narcoambulancias; Victoria Donda, cuando se develó la contratación no blanca de su empleada doméstica; el propio presidente con el bagaje de “bolazos” cargado al hombro; Nicolás Kreplac y sus anuncios apocalípticos; Gildo Insfrán (y tantos otros señores feudales en provincias limítrofes a la suya), que arremete contra cualquier tipo de libertad individual en Formosa. Para ninguno de ellos las secuelas fueron importantes. Quizás hayan sido alcanzados por alguna esquirla: nada que una nueva explosión de realidad argentina pueda dejar en el olvido con rapidez. 

En los titulares de los grandes medios de comunicación las mentiras son caratuladas como “exabrupto”, “polémica”. Al día siguiente se menciona el “enojo” del mandatario nacional y, en el resto de la jornada, el micromundo de las redes sociales discute de forma solitaria todo este ecosistema sociopolítico. Es decir, en otra “burbuja”. Esta, en particular, es la que -sin lugar a dudas- marca la agenda y obliga a poner en el centro de la escena ciertos temas que de otra manera caerían en el olvido de la pauta.

Para culminar: con humildad, se pide que en tras un año tan particular y nocivo, las mentiras, los olvidos y las acciones individualistas de los funcionarios de gobierno no queden impunes.

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