jueves 26 de noviembre de 2020 - Edición Nº722

Opinión | 6 nov 2020

Dólar y Economía

“Bajando la fiebre” por Carlos Fara

Mientras en EE.UU. seguirán contando votos y judicializando la elección lo máximo posible, el ministro Guzmán trata de calmar el valor del dólar blue, que es como tratar de bajar la fiebre de un paciente con paños fríos, sin que quede claro que está administrándole antibióticos para que la baja de la temperatura sea consistente. Pero hasta que el enfermo acepte tomar los antibióticos, bajar la línea de mercurio con analgésicos no está mal.


Hace una semana dijimos que la carta de CFK era un parte aguas en este proceso político, que todo iba a ser evaluado en función de esa misiva, que lo que sucediese o no iba a ser efecto de aquella. Pues 3 días después de la proclama de la vicepresidenta algunas fichas se movieron, lo cual no significa que eso sea una tendencia. Puede ser perfectamente una reacción coyuntural. La fiebre baja unas décimas, pero es inestable.

Alberto llegó con el mandato popular de ser moderado, tanto en estilo como en ideología. Como lo venimos marcando el punto de inflexión de la moderación pandémica fue el proyecto de estatización de Vicentín. De eso pasaron ya 5 meses. La caída en su nivel de imagen positiva de su gestión fue permanente, y hoy se encuentra en un punto de equilibrio entre la aprobación y la desaprobación. Alguien podría decir “not bad” teniendo en cuenta todo lo que pasó en 150 días.

Primer acto: Guernica y Entre Ríos. En un mismo día se resolvieron dos conflictos que implicaban un debate sobre la vigencia de la propiedad privada en la Argentina, haciendo uso de la fuerza pública y con una decisión judicial en la mano. Para todo aquel que se interrogara sobre si íbamos camino a Venezuela, ese jueves 29 se impuso “la ley y el orden” (diría Trump). Punto para Alberto que no estaba tan “dibujado” como se podía pensar.

Segundo acto: entra en acción la batería de analgésicos de Guzmán para bajar la fiebre del dólar blue. Hasta el momento en el que se escriben estas líneas (miércoles 4 por la mañana) la mano viene aflojando 7 jornadas consecutivas. “Not bad”, dentro del contexto, claro.

Tercer acto: Guzmán anuncia que no va a seguir pidiéndole “adelantos transitorios” al Banco Central, lo cual genera una expectativa positiva en los agentes económicos respecto a que la fiesta de emisión habría tocado su límite por este año. Esto, sumado a otras medidas de corto plazo, vuelve al paciente estable, aunque con pronóstico reservado.

Cuarto acto: el gobierno acelera la negociación con el FMI y abre la posibilidad de contar con dinero fresco del organismo, dólares esenciales para seguir bajando la fiebre y controlar las expectativas negativas.

Quinto acto: el ministro de economía se juntó con los empresarios de AEA, aquellos que cuestionó el tan mentado artículo del periodista Alfredo Zaiat en Página 12, pero que la propia Cristina en su carta termina reconociendo que son los actores que hay, y no se los debería obviar de un diálogo nacional.

El presidente finalmente concentró –de hecho- las decisiones económicas en manos de Guzmán, siguiendo una de las recomendaciones de Perón: “es preferible un mal general que dos buenos”. Macri se la pasó de hecho mediando entre las diferentes áreas que decidían sobre las variables económicas y fue uno de sus talones de Aquiles. Alberto empezó igual.

La amenaza de un tsunami de frente quizá lo sacó a Alberto de cierta pasividad, y sin duda que la carta pública de Cristina operó y seguirá operando sobre lo que hagan o dejen los actores de la superestructura política, social y económica. Una vez más ella mueve una ficha y se produce un dominó de consecuencias.

Cómo se llama la obra? Bajando la fiebre.

 

Columna publicada en www.7miradas.com

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