La economía argentina exhibió nuevas señales contrapuestas durante septiembre de 2026, evidenciando una marcada disparidad entre dos pilares fundamentales para el entramado productivo y la generación de empleo. De acuerdo con los registros informados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero experimentó una contracción mensual del 1,8% y una caída interanual del 2,6%. En contrapartida, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró un repunte del 5,1% en relación con agosto, logrando amortiguar el impacto del retroceso previo.
Este comportamiento dual expone las dificultades que atraviesa el aparato fabril, afectado por la debilidad persistente en múltiples ramas. Entre los sectores con mayores descensos mensuales sobresalieron maquinaria y equipo, con un desplome del 26,8%, y otros equipos, aparatos e instrumentos (-22%). Asimismo, se registraron mermas en prendas de vestir, cuero y calzado (-5,3%), muebles (-4,9%) y vehículos automotores y autopartes (-3,5%), reflejando un impacto transversal tanto en la inversión como en el consumo doméstico.
En la vereda opuesta, la construcción mostró signos vitales de recuperación tras la contracción del 4,4% sufrida en agosto. El repunte estuvo traccionado por un mayor consumo de insumos específicos, destacándose las subas en pinturas para construcción (22,4%), hormigón elaborado (12,8%), artículos de grifería y vidrio (12,2%), y despachos de cemento Portland (4,6%). De este modo, el sector acumuló una mejora interanual del 1,3% en lo que va del año, aunque los analistas advierten que la sostenibilidad de este rebote requerirá consolidarse en los próximos meses.
En paralelo, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, exteriorizó su inquietud por el deterioro de la actividad fabril durante el cierre de la 32ª Conferencia Industrial. El dirigente advirtió que numerosas ramas operan entre un 15% y un 20% por debajo de los niveles de 2022 y alertó sobre el impacto laboral: desde agosto de 2023 se destruyeron cerca de 95.000 puestos de trabajo formales en el sector, contabilizándose un promedio de 3.700 bajas mensuales a lo largo de 2026, lo que motivó reclamos gremiales y empresarios por alivios impositivos y mejoras de competitividad.