El Índice Ag Barometer Austral, elaborado por la Universidad Austral, alcanzó los 150 puntos en su medición de septiembre-octubre de 2026, lo que representa una suba bimestral del 2% y un incremento interanual del 20% frente al mismo período de 2025. El relevamiento, basado en una muestra de productores con un valor bruto de producción superior a los u$s 200.000, refleja una estabilización de la confianza en niveles históricamente elevados.
Al desglosar los componentes del indicador, el Índice de Condiciones Presentes trepó un 5% hasta ubicarse en 126 puntos, mientras que el Índice de Expectativas Futuras avanzó un 1,2% para cerrar en 167 unidades. No obstante, el informe advierte sobre una brecha persistente de 41 puntos entre la percepción del presente y el optimismo hacia el futuro, una combinación que denota confianza mediata pero prudencia operativa.
A pesar de que el indicador que evalúa si es un buen momento para realizar inversiones importantes alcanzó un máximo histórico de 133 puntos —con un 66% de adhesión favorable—, la asignación efectiva de recursos por parte de los productores muestra un comportamiento marcadamente selectivo.
Destino de los recursos: Un 32% prioriza las inversiones orientadas directamente a mejorar la producción para la campaña 2026/27, y un 25% se inclina por la adquisición de activos estratégicos como tierras o hacienda de cría.
Resguardo financiero: En paralelo, un 25% de los encuestados antepone la necesidad de mantener liquidez y capacidad de maniobra, mientras que un 21% prefiere reducir deudas o compromisos financieros, y otro 21% opta por esperar mayor claridad antes de tomar decisiones.
Esta dualidad evidencia que una alta confianza no se traduce de manera automática en una expansión generalizada de activos fijos, ya que los productores buscan preservar su flexibilidad frente a un contexto desafiante. En este sentido, el 55% de los consultados señaló que sus costos fijos y compromisos en dólares son superiores a los de la campaña anterior (14% mucho más altos y 41% algo más altos).
Consultados sobre los principales motivos que inducen a actuar con cautela o a postergar desembolsos, los productores señalaron de manera preponderante la incertidumbre electoral hacia 2027 (49%), seguida muy de cerca por el riesgo climático (38%) ante la posible irrupción de un evento climático de magnitud, y por las tasas o condiciones de financiamiento (24%).
El informe concluye que el sector agropecuario transita la transición con expectativas favorables sobre el mediano y largo plazo, pero condicionado por una marcada prudencia en el corto plazo que prioriza la solidez financiera y la selectividad ante escenarios todavía inciertos.