El Monitor de Ingresos y Empleo elaborado por C-P Consultora correspondiente a octubre de 2026 señala que la economía argentina atraviesa un escenario de recuperación incompleta con una pauta salarial firme. Si bien la baja de la inflación y los acuerdos paritarios permitieron un leve respiro en los ingresos durante los meses previos, la persistencia de topes salariales por debajo del 2% mensual y la caída sostenida del empleo formal configuran un panorama complejo para consolidar la salida de la recesión.
En cuanto a los ingresos, los indicadores de agosto confirmaron una suba real del 1,3% mensual en el sector privado registrado (SIPA), mientras que el Índice de Salarios del INDEC registró un avance del 1,2%. No obstante, al analizar la variación acumulada frente a los últimos doce meses, los salarios reales continúan entre un 2% y un 4,5% por debajo de los registros del año anterior. Las negociaciones paritarias de los principales gremios del país, como Comercio, Construcción y Camioneros, se mantienen acotadas a incrementos nominales que rondan entre el 1,6% y el 1,9% mensual, acompañados por sumas fijas que la consultora califica como insuficientes para garantizar una recuperación sostenida del poder adquisitivo.
En el plano laboral, el informe advierte sobre la profundidad de la crisis en el sector privado registrado, que en julio acumuló su décimo cuarto mes consecutivo de contracción al perder 12.700 puestos en el mes, totalizando una destrucción de 160.000 empleos desde mayo de 2025. La caída sectorial estuvo encabezada por la construcción, las finanzas, el transporte y comunicaciones, el comercio, la industria y el sector de hoteles y restaurantes. Como correlato, la tasa de despidos en la media móvil de tres meses trepó al 20,4%, alcanzando máximos de los últimos siete años, un fenómeno vinculado por la consultora al impacto de la reforma laboral en la flexibilización de las desvinculaciones. En sintonía con este proceso, el segmento corporativo acumula diez trimestres consecutivos de destrucción neta de empresas, situando la cantidad de unidades productivas empleadoras en mínimos históricos comparables a los registrados en 2006.
Finalmente, el informe detalla una marcada divergencia en los ingresos previsionales y de asistencia social. Mientras que las jubilaciones medias y altas experimentaron una recomposición real al compás de la desinflación, la jubilación mínima se mantuvo estable debido al congelamiento de los bonos extraordinarios. En paralelo, en el marco de la meta fiscal del Gobierno, el gasto real en previsión social (excluyendo jubilaciones y pensiones) registró una contracción interanual del 19,7% en septiembre, afectando a programas discrecionales y partidas alimentarias como la Tarjeta Alimentar, que sufrió una caída real al permanecer nominalmente congelada.