La industria textil de la Argentina registró una contracción acumulada del 22,6% en su nivel de actividad en comparación con el mismo período de 2025, según precisó el último informe elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). La recesión en el sector fabril se tradujo en un impacto sobre el mercado de trabajo de la cadena productiva, que acumula la pérdida de 28.322 puestos laborales formales desde diciembre de 2023.
De acuerdo con el relevamiento de la entidad fabril, los establecimientos del rubro operan actualmente con un uso de la capacidad instalada de apenas el 45,3%. El empresario del sector textil y de calzado Camilo Alan describió el escenario como complejo debido a la caída persistente de la demanda interna, señalando que el menor poder adquisitivo de los consumidores provocó el cierre de locales comerciales y plantas de producción.
Asimismo, los fabricantes nacionales advirtieron sobre el impacto ocasionado por el ingreso masivo de indumentaria a través de plataformas internacionales de comercio electrónico como Temu y Shein. La oferta de productos importados a precios reducidos complicó la competitividad de las pequeñas y medianas empresas locales, que enfrentan al mismo tiempo incrementos en las tarifas de los servicios públicos y en los costos operativos.
Frente a la merma de la facturación —que en el caso de establecimientos minoristas registró disminuciones de hasta un 60%—, los referentes del sector sostienen que las pymes carecen de margen comercial para trasladar las subas de costos a los valores finales al público. Según expresaron los industriales, un ajuste en las listas de precios profundizaría la retracción del consumo.
El informe concluye que el freno en la cadena textil y de confecciones refleja un deterioro generalizado en los márgenes de rentabilidad del entramado manufacturero. La combinación de caída en la producción interanual, menor uso de la infraestructura industrial y cese de contrataciones mantiene en alerta a las pymes del rubro en todo el país.