La firma estadounidense de servicios petroleros Halliburton anunció formalmente este viernes que no prestará servicios ni participará en el desarrollo del proyecto marítimo Sea Lion, así como tampoco en ninguna actividad de exploración y extracción de hidrocarburos en las Islas Malvinas y sus áreas marítimas adyacentes. La decisión corporativa fue notificada a las autoridades argentinas luego de que la Cancillería y la Secretaría de Legal y Técnica plantearan objeciones operativas e incoaran la aplicación del marco normativo nacional vigente.
A través de un comunicado emitido por la Oficina del Presidente, el Gobierno nacional celebró la resolución de la compañía y la ponderó como un resultado directo de las acciones impulsadas por el presidente Javier Milei en materia de política exterior. Desde la Casa Rosada ratificaron que la administración central continuará recurriendo a los instrumentos jurídicos, diplomáticos y administrativos disponibles para impedir el avance de desarrollos productivos en el atlántico sur que carezcan de la autorización formal del Estado argentino.
El emprendimiento hidrocarburífero Sea Lion, promovido por la firma británica Rockhopper y la empresa israelí Navitas Petroleum, prevé la explotación de un yacimiento situado a 225 kilómetros al norte del archipiélago con un potencial estimado de 1.700 millones de barriles de crudo. El Estado argentino mantiene su oposición a esta iniciativa desde su hallazgo en el año 2010, momento en el cual la legislación nacional catalogó como ilegales las actividades de perforación efectuadas en la plataforma continental sin la venia del gobierno de la República.
La resolución de Halliburton respecto a sus servicios de provisión se suma al endurecimiento de las medidas administrativas y legislativas promovidas por el Poder Ejecutivo contra las entidades privadas operantes en el sector. En ese sentido, la salida de la contratista norteamericana no supone la cancelación definitiva de las obras por parte de las empresas titulares, aunque sustrae capacidad operativa al esquema logístico de la cuenca en litigio.
En forma paralela, la controversia petrolera profundizó las divergencias diplomáticas entre la Argentina y el Reino Unido. La Cancillería, conducida por Pablo Quirno, desestimó esta semana los cuestionamientos formulados por la subsecretaria parlamentaria británica para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, a raíz del pedido de arbitraje internacional presentado por la República en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), ratificando la vigencia del reclamo de soberanía nacional.