La erosión del poder adquisitivo y la restricción en los ingresos familiares comenzaron a moldear de forma directa el mapa social y político de la Argentina. Así lo revela el último Estudio de Opinión Pública Nacional de la consultora Proyección, elaborado sobre la base de 1.354 casos a nivel federal entre el 1 y el 10 de septiembre de 2026. El trabajo expone la profundidad del impacto del costo de vida en la cotidianeidad de los hogares y su correlato en una escena política donde la discusión electoral se encierra en una lógica bipolar.
Al analizar la jerarquía de las demandas ciudadanas, el estancamiento de los recursos del hogar lidera holgadamente el listado de problemas cotidianos. Un 53,0% de los encuestados sitúa a los bajos ingresos personales y familiares como su mayor preocupación. En el orden de prioridades le siguen la corrupción política (35,7%) y la inseguridad (34,9%), superando al temor a la pérdida del empleo (27,9%) y al aumento de la inflación (27,1%).
Esta presión sobre la economía familiar se traslada con nitidez a las conductas de consumo y financiamiento. El 70,1% de la población considera que la situación de su hogar empeoró o se mantiene en un nivel crítico (50,0% afirma que empeoró y 20,7% que sigue igual de mal). Ante este escenario, un 61,7% de los entrevistados reconoció haber tenido que pedir dinero prestado o financiar sus gastos corrientes durante el último mes para cubrir la canasta básica.
Entre las vías de financiamiento empleadas para sostener la dinámica familiar destacan la ayuda de familiares y amigos (19,1%), el pago del pago mínimo o cuotas con tarjeta de crédito (11,1%), el recurso a préstamos de billeteras virtuales como Mercado Pago (10,9%) y las líneas otorgadas por bancos o entidades financieras tradicionales (20,5% combinado). Tan solo un 38,3% manifestó no haber requerido asistencia crediticia en el período evaluado.
El deterioro socioeconómico repercute en la lectura que la ciudadanía hace de la Casa Rosada. La evaluación general del Gobierno Nacional arroja un saldo negativo del 52,6% (38,7% de calificación "muy mala" y 13,9% "mala") frente a un 42,0% de aprobación. A su vez, un 60,2% de los consultados evalúa que las decisiones de política económica vigentes han tenido un impacto desfavorable en su vida personal.
En la misma línea, las expectativas hacia adelante denotan cautela: la mirada negativa sobre la evolución económica del país a seis meses alcanza el 72,8%, mientras que el Índice de Perspectiva Económica (IPE) de la consultora se fijó en 2,07 puntos, manteniéndose en zona de estancamiento.
Por su parte, el Índice de Confianza Pública (ICP) marcó 2,06 puntos, aunque registra una pronunciada segmentación: mientras entre los votantes de La Libertad Avanza (3,07) y los trabajadores independientes (2,58) prima una confianza elevada, en los sectores con necesidades básicas insatisfechas (1,61) y en los votantes opositores (1,20) prevalece la desconfianza.
En el terreno estricto de las identidades políticas y la proyección electoral, el sondeo refleja una marcada concentración de la preferencia ciudadana en dos alternativas, obturando por el momento el espacio para la consolidación de un tercer espacio competitivo.
Si las elecciones primarias o generales acontecieran hoy, La Libertad Avanza encabezaría la intención de voto por espacios con un 35,0%, seguida por la coalición peronista-kirchnerista Fuerza Patria con un 31,9%. Más atrás se posicionan el PRO (5,6%), el Frente de Izquierda (5,5%) y el espacio Provincias Unidas que agrupa a gobernadores de centro (3,5%), con un 18,5% de voto en blanco o impugnado.
Al medir candidaturas presidenciales, Javier Milei reúne un 36,9% de adhesión, secundado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof con un 32,0%. Sin embargo, la brecha se neutraliza ante el planteo de una segunda vuelta electoral entre ambas figuras:
Javier Milei: 40,8%
Axel Kicillof: 40,2%
En blanco / Impugnado: 13,4%
Indecisos (No sabe): 5,6%
La distancia de apenas seis décimas configura una situación de estricto empate técnico en el escenario de balotaje, con una masa de votos no definidos que supera el 19%.
El análisis del Índice de Posicionamiento Dinámico (IPD) —herramienta que cruza la valoración de atributos técnicos como capacidad y visión de futuro con rasgos relacionales como honestidad y empatía— confirma que Milei y Kicillof son los dirigentes que hoy se proyectan con mayor nitidez sobre el perfil de "presidente ideal" delineado por los encuestados, aventajando en centralidad al resto del arco político.