Bahía Blanca atraviesa desde hace décadas una transformación demográfica que combina una población cada vez más envejecida, menos nacimientos, maternidades más tardías y hogares con menos integrantes, un proceso que comienza a adquirir mayor dimensión en el resto del país. Los datos surgen del informe “El reloj demográfico de Bahía Blanca adelanta 30 años”, elaborado por Belfiore Consultora, el cual muestra cómo el municipio se adelantó en la consolidación de varias de las tendencias poblacionales que recién ahora empiezan a modificar la estructura nacional.
Entre 1970 y 2022, la población bahiense creció de 182.067 a 335.190 habitantes, registrando una ralentización del ritmo de crecimiento respecto a los promedios nacionales. En paralelo, la composición por edades sufrió un cambio drástico: actualmente el 14% de la población local supera los 70 años, frente al 9% registrado a nivel país, mientras que la expectativa de vida alcanzó los 78 años en la ciudad. Como resultado, el índice de envejecimiento en Bahía Blanca escaló de 25 a 83 puntos en el período analizado, mostrando un incremento de 58 puntos que prácticamente duplica el aumento observado en la media argentina.
El informe advierte que la caída en los nacimientos profundizó esta brecha. Entre 1970 y 2022, la tasa global de fecundidad en Bahía Blanca se redujo de 2,6 a 1,2 hijos por mujer (un 54% de baja), ubicándose por debajo del nivel de reemplazo poblacional. En términos absolutos, los nacimientos anuales cayeron un 69% en la ciudad, al pasar de 4.250 a 1.320. Asimismo, la maternidad tendió a postergarse: a diferencia del mapa nacional, la mayor cantidad de nacimientos en el distrito corresponde al grupo de mujeres de entre 30 y 34 años, seguidas por la franja de 35 a 39.
Esta dinámica modificó de manera directa la estructura de convivencia. Los hogares unipersonales alcanzaron en Bahía Blanca un 19% del total ya en el año 2010, una marca a la que el promedio del país llegó recién en 2022. Por otra parte, el relevamiento destaca una marcada feminización de la vejez (61 hombres cada 100 mujeres entre mayores de 80 años) y un cambio sociocultural sustancial en las mujeres mayores de 50 años, quienes registran un mayor interés por la autonomía, la actividad física y el bienestar general.