Desde el cambio de política macroeconómica en diciembre de 2023, el salario privado acumula una caída real del 5%, mientras que los gastos fijos tradicionales (tarifas, expensas y conectividad) pasaron a representar el 22% de los ingresos, frente al 5,3% registrado a fines de 2023. Para compensar esta pérdida de ingreso disponible, parte de la población recurrió al endeudamiento, lo que derivó en un aumento del incumplimiento de pagos. En la provincia de Buenos Aires, el endeudamiento moroso con bancos, tarjetas, fintechs y financieras alcanza a 1.840.522 personas, lo que significa que uno de cada cinco bonaerenses endeudados se encuentra en mora. La Provincia concentra el 35,5% de la deuda total del país y registra una tasa de mora del 20,2%, superando en casi tres puntos el promedio nacional.
En este escenario, el partido de La Plata muestra indicadores sensiblemente mejores que la media provincial y nacional. La capital bonaerense registra una tasa de mora del 15,6%, frente al 17,4% del promedio del país. De los 365.369 platenses que poseen algún tipo de deuda, 73.788 están en mora, cifra que representa el 4% del total de deudores morosos de la provincia. En cuanto a los montos, cada platense endeudado debe en promedio $4.502.512 (equivalente a más de 12 Salarios Mínimos, Vitales y Móviles), un valor ligeramente superior a la media provincial ($4.487.128), pero por debajo del promedio nacional ($4.670.434).
A pesar de estos índices más favorables, la situación en La Plata refleja la misma problemática estructural que afecta al resto del país en relación a los emisores de crédito y la edad de los deudores. Las fintech, mutuales y cooperativas de crédito concentran los mayores niveles de mora: en la ciudad, el 49,2% de lo prestado por estas entidades se encuentra impago, superando el 48,6% del promedio provincial. Por el contrario, los bancos públicos registran los índices más bajos de morosidad local, con un 10,6%. Asimismo, los platenses de hasta 25 años presentan una tasa de mora del 33,8%, vinculada a conductas de compra e indisciplina financiera, mientras que el incumplimiento disminuye progresivamente con la edad hasta llegar al 8,2% entre los mayores de 75 años.