SECTOR AGROPECUARIO Y COMERCIO EXTERIOR
Un informe elaborado por la Fundación Producir Conservando (FPC), basado en datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), reveló que el sector agropecuario argentino funciona bajo un esquema de transferencia negativa de recursos. A través del indicador Producer Support Estimate (PSE) —que mide la proporción de los ingresos del productor derivada de políticas estatales como subsidios y protección comercial—, Argentina registró un saldo promedio de -13,7% entre 2021 y 2023.
Este resultado ubica a los productores locales por debajo de los precios internacionales debido a los derechos de exportación y a las intervenciones de mercado. En contraste, los competidores globales operan con tasas positivas de apoyo estatal: la Unión Europea registra un respaldo de entre el 15% y el 20% de los ingresos de sus productores, Estados Unidos cerca del 10% y Australia el 3%. En términos monetarios por superficie, la extracción estatal en Argentina se calcula entre 80 y 300 dólares por hectárea según el cultivo, mientras que la Unión Europea aporta entre 250 y 600 dólares y Estados Unidos entre 80 y 180 dólares por hectárea.
Las herramientas de asistencia internacional incluyen subsidios estatales de entre el 60% y el 70% del costo de seguros agrícolas en Estados Unidos, además de programas de compensación de precios, crédito e infraestructura. Por su parte, la Política Agrícola Común europea otorga pagos por superficie, incentivos a jóvenes e inversión tecnológica. Asimismo, competidores regionales y globales como Brasil (20 a 60 dólares por hectárea), Canadá (70 a 150) y Australia (10 a 30) mantienen transferencias positivas hacia sus sectores productivos.
Desde la FPC señalaron que esta disparidad en las políticas públicas limita la capacidad de reinversión del sector local y condiciona la competitividad de los productores argentinos frente a mercados que disponen de cobertura estatal ante contingencias climáticas y económicas.