El mercado de bienes durables en Argentina atraviesa una etapa de reconfiguración forzada por las nuevas conductas de los usuarios. En un escenario comercial donde los consumidores continúan eligiendo con extrema cautela y postergando toda compra que no resulte urgente, el sector de los electrodomésticos comienza a mostrar comportamientos dispares: mientras la tendencia general se mantiene en terreno negativo, factores estacionales y promociones específicas generan despegues puntuales en determinados segmentos.
Así lo revela el último informe elaborado por la consultora internacional NielsenIQ, presentado de forma exclusiva en el marco de la feria sectorial Electronics Home 2026. De acuerdo con el relevamiento estadístico, el mercado local de electrodomésticos acumuló entre enero y mayo una caída del 3% en las unidades vendidas respecto del mismo período del año anterior, reflejando la persistente selectividad del bolsillo familiar.
A pesar del balance negativo de los primeros cinco meses del año, el análisis pormenorizado de la evolución mensual encendió una luz de expectativa entre los principales fabricantes y cadenas de distribución del país.
Durante el mes de mayo, el retroceso de las ventas fue de apenas el 2%, un desempeño sensiblemente mejor que los indicadores recesivos que se venían registrando en el primer cuatrimestre. Según los analistas de NielsenIQ, esta desaceleración de la curva descendente estuvo fuertemente apalancada por dos eventos clave que dinamizaron el mostrador:
Las jornadas del Hot Sale: Con agresivas ofertas, descuentos y opciones de financiamiento que empujaron decisiones postergadas.
La previa del Mundial: Un fenómeno cultural y comercial que históricamente altera las prioridades de gasto y aumenta la predisposición de los hogares a invertir en artículos tecnológicos y de mayor valor unitario.
El informe de la consultora pone el foco en un quiebre de tendencia hacia adentro del mercado de artículos para el hogar. La dinámica actual ya no muestra una caída homogénea de todo el sector, sino una polarización según la categoría del producto.
De esta manera, mientras algunos segmentos específicos profundizaron de forma drástica la baja en sus volúmenes de comercialización por la pérdida de poder adquisitivo, otras categorías puntuales lograron cerrar los primeros meses del año con resultados positivos, moviéndose a contramano de la recesión y capitalizando la necesidad de renovación tecnológica antes del inicio de la cita mundialista.