La discusión en torno al "costo argentino" y la pérdida de competitividad en los mercados internacionales volvió a instalarse con fuerza en la agenda fabril. El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, propuso la implementación urgente de un “pacto fiscal federal industrial”, una iniciativa que apunta a coordinar una reducción de la carga impositiva en los tres niveles del Estado: Nación, provincias y municipios.
En declaraciones a Radio Rivadavia, el referente industrial argumentó que la estructura tributaria actual actúa como un ancla para el desarrollo:
“Lo que nosotros estamos planteando es un pacto fiscal federal industrial en el cual, las provincias y Nación hagan un acuerdo para bajar los impuestos nacionales, pero también provinciales y municipales”.
Para justificar la necesidad del acuerdo, Rappallini recurrió a un informe estadístico elaborado por la propia UIA que compara la realidad impositiva local con los esquemas de los 30 países más importantes del mundo. Los resultados, según el empresario, ubican a la Argentina al frente de los índices de tributación a nivel internacional.
“Seguimos liderando la presión fiscal a nivel global, o sea, somos los Messi de la presión global, para decirlo de una manera. Somos los líderes”, sentenció de forma gráfica. De acuerdo con el diagnóstico de la entidad, este factor se consolida como el principal determinante de los elevados precios de los bienes internos, impactando de forma directa en toda la cadena de valor y conformando el denominado costo argentino.
El titular de la UIA trazó una mirada crítica sobre las políticas públicas implementadas durante los últimos 30 años, señalando que los sucesivos gobiernos se han centrado en aumentar la recaudación mediante la suba de impuestos en lugar de diseñar incentivos para fomentar el crecimiento real de la economía.
Esta tendencia, advirtió, no solo reduce el Producto Bruto Interno (PBI) sino que genera un efecto expulsivo hacia la informalidad, ensanchando una economía en negro que actualmente se sitúa en torno al 40% a nivel nacional. “Si uno sigue subiendo impuestos, lo que hace es que la gente deje de pagar”, alertó Rappallini.
La hoja de ruta propuesta por la central industrial contempla la revisión y el alivio de un conjunto de gravámenes específicos que distorsionan la actividad productiva:
El impuesto al cheque.
El impuesto al patrimonio.
Ingresos Brutos.
Los derechos de exportación (retenciones).
El impuesto a los sellos.
Ante el complejo escenario fiscal que atraviesan las provincias —las cuales muestran serias dificultades para prescindir de la recaudación de Ingresos Brutos debido a la fuerte caída del consumo generalizado—, el presidente de la UIA propuso una estrategia de gradualismo sectorial. La alternativa planteada consiste en “empezar por aquellos sectores que hoy tienen una exigencia mayor” para luego, de forma escalonada, extender el alivio fiscal a todo el entramado productivo.