La pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida comenzaron a plasmarse de forma nítida en los niveles de cobrabilidad del sistema financiero. En un escenario donde el endeudamiento se transformó en la vía de escape para sostener los consumos corrientes de los hogares, la provincia de Buenos Aires encendió las luces de alerta al consolidarse por encima del promedio del país en cantidad de deudores con dificultades para pagar en tiempo y forma.
Así lo detalla un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), coordinado por su director Hernán Letcher, que procesó los registros oficiales de la base de datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). De acuerdo con el estudio, la masa de personas con incumplimientos financieros en todo el territorio nacional ya escala a los 5,8 millones de habitantes.
El informe desglosa el comportamiento de los deudores a través de dos indicadores clave, y en ambos casos la provincia de Buenos Aires muestra un panorama más comprometido que la media nacional:
Morosidad en créditos a familias: Al evaluar las carteras de préstamos destinadas exclusivamente a los hogares dentro del sistema bancario tradicional, el 17,8% presenta algún grado de irregularidad. Si se tiene en cuenta que el promedio general de Argentina para este indicador es del 15,3%, el registro bonaerense se ubica 2,5 puntos porcentuales por encima.
Universo total de deudores en mora: Al ampliar el espectro e incluir no solo las obligaciones bancarias sino también los financiamientos otorgados por proveedores no financieros, la provincia de Buenos Aires registró un 28,5% de deudores morosos, superando también la media del país, que se posicionó en el 27,9%.
Con estos números, la jurisdicción bonaerense ingresó al lote de las provincias con mayores niveles de morosidad bancaria, solo siendo superada por La Rioja (22,8%), San Luis (20,1%), Catamarca (20%), San Juan (19,8%), Santa Cruz (19,8%) y Tucumán (18,2%).
Al momento de buscar las causas de esta aceleración del endeudamiento impago, el análisis de Letcher pone el foco en el cambio de comportamiento de las herramientas de financiamiento masivo. Las dificultades para cumplir con las obligaciones no se explican principalmente por los canales bancarios tradicionales, sino por el fuerte peso que ganaron las nuevas plataformas digitales de crédito.
A nivel nacional, la irregularidad en las herramientas financieras otorgadas por billeteras virtuales, fintech y otros proveedores no financieros trepó al 27,9%. Esta preocupante cifra contrasta con el 12,3% de mora observado en el sistema bancario tradicional, exponiendo que los sectores de menores ingresos o sub-bancarizados —que suelen recurrir a estas aplicaciones de rápido acceso pero con tasas usualmente más elevadas— son los que peor la están pasando para saldar sus saldos mensuales.
El impacto de la pérdida de ingresos y las complicaciones financieras no es exclusivo del Gran Buenos Aires o del interior provincial; la problemática exhibe un fuerte arraigo federal. Según los datos del BCRA procesados por el CEPA, las dificultades de pago se expandieron de tal forma que en 12 de las 24 jurisdicciones del país más del 30% de los deudores totales registra algún tipo de retraso o mora.
Debido al volumen demográfico y al peso económico que la provincia de Buenos Aires representa en el concierto nacional, los analistas económicos advierten que la evolución de este termómetro financiero local preanuncia un escenario de severa fragilidad en la economía doméstica de los hogares, donde las familias se ven obligadas a financiarse a tasas críticas solo para cubrir el bache de sus necesidades básicas.