Las variables que miden el humor social y la evaluación de la administración política nacional reportaron una interrupción en sus trayectorias decrecientes. Según los datos consolidados en el último Estudio Nacional de Opinión Pública elaborado por la consultora Hugo Haime & Asociados correspondiente a mayo de 2026, la aprobación de la gestión del presidente Javier Milei se posicionó en un 34,9%. Esta cifra, que representa un leve incremento de medio punto porcentual respecto a la medición de abril, marca el cese de una caída consecutiva que se había extendido durante los últimos cuatro meses, aunque el indicador permanece en los niveles más bajos de la serie histórica.
De manera simultánea, la imagen positiva individual del jefe de Estado registró una variación marginal positiva de un punto, ubicándose en el 39%. Los equipos técnicos encargados del relevamiento señalaron que esta estabilización responde a mejoras leves dentro del margen de error estadístico en indicadores clave, tales como una menor negatividad hacia el plan económico y ligeros incrementos en las percepciones de mejora en las realidades del país y de los hogares particulares en el corto plazo.
A pesar del freno en la caída del Gobierno, las estructuras del clima social negativo se mantuvieron rígidas y sin modificaciones sustanciales, afectando al 77% de los encuestados. La distribución del estado de ánimo colectivo muestra que la población se encuentra polarizada entre la bronca (39%) y la tristeza o desánimo (38%), mientras que el optimismo y la esperanza concentran únicamente a un 18% de las respuestas. El documento detalla que en el sentimiento de tristeza convergen tanto sectores de la oposición tradicional como exvotantes de La Libertad Avanza, un fenómeno transversal que, según los analistas, morigera de forma directa los niveles de conflictividad en la vía pública.
Respecto a la orientación de la macroeconomía, subsiste una marcada exigencia de reformas estructurales. El estudio indica que un 63% de los ciudadanos demanda un cambio de rumbo del modelo económico actual (subdividido en un 45% que exige un cambio total y un 18% que plantea conservar algunos elementos). En contraposición, el 36% restante se manifiesta a favor de la continuidad del esquema, con un 19% que reclama modificaciones puntuales. En este marco, las culpas sobre las dificultades fiscales actuales continúan recayendo en mayor medida sobre la figura del presidente Milei antes que sobre la herencia de las administraciones kirchneristas (42% versus 33%).
El impacto de las políticas públicas en las economías domésticas se evidencia en la pérdida de capacidad de compra y el cambio forzoso de hábitos de consumo de bienes de primera necesidad. Solo un 30% de las familias entrevistadas manifestó que sus ingresos mensuales resultan suficientes para cubrir la totalidad de sus gastos corrientes hasta fin de mes. Frente a este escenario deficitario, un 57% de los hogares reconoció haber tenido que suspender de forma obligada la adquisición de insumos o productos básicos que requería para su subsistencia diaria.
Como respuesta de emergencia ante la caída del poder adquisitivo, se reportó una aceleración en los mecanismos de financiamiento informal y bancario. Un 40% de la muestra total declaró encontrarse en situación de endeudamiento. Las principales herramientas para paliar los descalces financieros mensuales se desagregan de la siguiente forma:
Tarjetas de crédito: Un 26% de los encuestados recurre a la financiación y refinanciación de saldos con plásticos bancarios para costear gastos cotidianos.
Préstamos personales: Otro 26% de la población debió solicitar asistencia financiera directa o dinero prestado a terceros y familiares.
Uso de capital propio: Un 18% de las familias se vio forzado a liquidar o utilizar ahorros previamente constituidos para cubrir la brecha entre ingresos y gastos.
En lo concerniente a los problemas estructurales que afectan al país, la corrupción recuperó el primer lugar del monitor con un 39% de menciones, seguida de cerca por los bajos salarios (32%), la desocupación (30%) y la pobreza extrema (25%). Al trasladar la consulta a las dificultades estrictamente individuales de la vida diaria, el ordenamiento cambia: el tope de las preocupaciones es dominado por los bajos salarios (45%) y la inflación (43%), seguidos en un segundo plano por la desocupación (21%) y los problemas de seguridad ciudadana (20%).
Finalmente, el informe explora las representaciones de valor asociadas a los partidos políticos argentinos en este escenario. El Peronismo conserva ventajas comparativas frente a LLA y otras fuerzas tradicionales en áreas vinculadas a la protección colectiva, liderando en variables como la "Defensa de los derechos laborales y sociales" (43%) y la "Cultura del trabajo" (40%). Por el contrario, la fuerza oficialista de La Libertad Avanza consolida su posicionamiento identitario y supera al resto de los espacios exclusivamente en lo relativo a la "Defensa de las libertades individuales", donde concentra un 33% de adhesión.