La infraestructura carcelaria en el territorio bonaerense atraviesa un escenario de extrema tensión que vuelve a encender las alarmas de los organismos de control. De acuerdo con los datos oficiales correspondientes a abril de 2026 procesados por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), la Unidad Penitenciaria N° 3 de San Nicolás se convirtió en el establecimiento penitenciario con mayor nivel de sobrepoblación de toda la provincia de Buenos Aires. El penal nicoleño registra un exceso de ocupación del 176,6%, albergando actualmente a 990 personas privadas de la libertad en un espacio edilicio que fue diseñado originalmente para un cupo de 358 plazas.
Las estadísticas reflejan una situación de vulnerabilidad crítica dentro de la unidad de San Nicolás, que opera con una población de internos que casi triplica su capacidad real. El relevamiento, elaborado a partir de los informes mensuales de la Subsecretaría de Política Penitenciaria del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, expone además que el hacinamiento es un problema estructural que atraviesa a todo el sistema provincial, cuya sobreocupación promedio general ya alcanza el 117,3%.
El análisis de la CPM y los registros judiciales provinciales permitieron trazar el mapa de los diez establecimientos penitenciarios con peores índices de sobrepoblación. Detrás del caso líder de San Nicolás, la lista está integrada por la Unidad N° 31 de Florencio Varela, con un exceso del 122,1%; la Unidad N° 21 de Campana, con el 102,9%; la Unidad N° 13 de Junín, con el 81%; y la Unidad N° 32 de Florencio Varela, con el 78,5%. Los puestos restantes los completan la Alcaidía Departamental de La Plata (75,2%), la Unidad N° 24 de Florencio Varela (72,1%), la Unidad N° 45 de Melchor Romero (68,4%), la Unidad N° 46 de San Martín (65,9%) y la Alcaidía Departamental de Avellaneda (62,3%).
En términos globales, la población penitenciaria en toda la provincia de Buenos Aires asciende a un total de 64.367 personas privadas de la libertad. La presión sobre la infraestructura existente se profundizó de manera acelerada durante el primer cuatrimestre de 2026, período en el cual la cantidad de detenidos alojados en dependencias del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) escaló un 6,3%. Este incremento sostenido de ingresos al sistema penal continúa absorbiendo por completo la nueva capacidad de alojamiento generada por la construcción de pabellones y alcaidías modulares que impulsó el Gobierno provincial en los últimos años.
La contracara de la realidad carcelaria se registró en los centros de detención transitorios y las comisarías bonaerenses, que reportaron una leve reducción en sus niveles de hacinamiento durante los primeros meses del año. En abril, las dependencias policiales registraron una sobrepoblación del 35%, con 1.771 detenidos alojados en un cupo adaptado para 1.262 plazas. Si bien estos indicadores continúan operando por encima de la capacidad disponible, muestran una notable disminución respecto a años anteriores, explicada principalmente por la política de traslados directos de los aprehendidos hacia los establecimientos del SPB.
La acumulación de internos en unidades históricas y obsoletas como la UP3 de San Nicolás impone una severa exigencia operativa y de seguridad para el personal penitenciario. Frente a este panorama, diferentes organismos de derechos humanos reavivaron sus reclamos ante las autoridades políticas y judiciales, advirtiendo sobre el deterioro de las condiciones de detención, el agravamiento de los riesgos sanitarios y la persistente demora en la resolución de la situación procesal de los internos que esperan una sentencia definitiva.