A más de dos años de su llegada al poder bajo las consignas del ordenamiento macroeconómico y la lucha contra la "casta" política, el relato fundacional del gobierno de Javier Milei enfrenta tensiones inéditas debido a sospechas de corrupción internas. El informe de resultados de abril de 2026 elaborado por la consultora de análisis político Eunomia, titulado "EUNOMIA - Corrupción y confianza La Plata (Abril).pdf", midió el impacto en la opinión pública de dos escándalos de alto perfil: el caso de la criptomoneda $LIBRA, vinculado al entorno presidencial y bajo investigación judicial, y la causa penal por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, iniciada tras denuncias sobre el uso de aviones oficiales para fines personales y la adquisición de propiedades no declaradas. El sondeo se realizó sobre una muestra de 1.880 casos en la región capital de la Provincia de Buenos Aires (La Plata y alrededores).
El estudio confirma que ambos acontecimientos se consolidaron fuertemente en la agenda pública general. El caso Adorni registra una penetración informativa del 89,4%, mientras que el caso $LIBRA es conocido por el 81% de los encuestados. La valoración ciudadana respecto de los hechos es categórica: el 85% de los consultados califica los episodios como graves o muy graves, ubicándose la gran mayoría (63,3%) en la postura más crítica. Además, el diagnóstico social apunta a fallas estructurales y no a deslices individuales, dado que el 79,8% interpreta estas denuncias como la expresión de un problema más amplio en el funcionamiento del gobierno. El manejo institucional de la crisis sumó el mayor consenso negativo del informe, ya que el 84% de los encuestados reprobó la respuesta oficial bajo la premisa de que el Gobierno minimizó los hechos o intentó desviar la atención.
El valor analítico diferencial del informe expone cómo los casos de presunta corrupción están socavando la confianza de quienes respaldaron electoralmente a la gestión en 2023. El análisis dividió al bloque gobernante en dos segmentos diferenciados: el núcleo duro de La Libertad Avanza (LLA) y los aliados de Juntos por el Cambio (JxC) que acompañaron en la segunda vuelta.
En el núcleo duro de LLA se observa una notable resiliencia, pero con un desgaste subterráneo ya visible: un 28% de los votantes de Milei asegura haber perdido confianza en el Gobierno y un 24% declara que su voto está en duda o perdido de cara al futuro. Si bien el 52% de este segmento reconoce la contradicción con las promesas de campaña, elige absorber el costo político sin alterar su visión general, en parte gracias a que un 31% deslinda de culpa al Presidente, atribuyendo la responsabilidad de forma exclusiva a su entorno cercano (Karina Milei o Adorni).
La situación es sustancialmente más volátil entre los votantes procedentes de JxC, cuya alianza se sustenta en una relación más pragmática de resultados y no en un lazo emocional con el liderazgo de Milei. En este universo, la incomodidad frente a los escándalos de corrupción se traduce de forma directa en la disposición electoral: el 42% de los votantes de JxC asegura que estos casos pesarían en su decisión de voto, registrando la tasa más alta de todo el estudio. En términos agregados, el 34% de la base electoral combinada $(LLA + JxC)$ se encuentra hoy en una situación de "voto en riesgo".
La investigación concluye advirtiendo que la corrupción no funciona como un fenómeno autónomo, sino que su potencia política opera en estrecha dependencia del contexto económico. En una etapa donde la inflación pasó a un segundo plano y la agenda ciudadana pasó a estar dominada por las preocupaciones sobre el poder adquisitivo, el empleo y los salarios, los escándalos de corrupción funcionan como un fuerte amplificador del malestar social.
De esta manera, el caso Adorni es interpretado por los encuestados como la imagen de funcionarios accediendo a privilegios y bienes materiales inalcanzables para el común de la población en un escenario de contracción del consumo diario. Frente a este mapa de opinión, el informe de Eunomia señala que la estrategia comunicacional de la Casa Rosada de desviar la atención no ha resultado efectiva, y que el porvenir electoral del oficialismo dependerá de su capacidad para dar señales claras de transparencia articuladas con respuestas económicas concretas.