El comercio minorista de las pequeñas y medianas empresas no logra quebrar la tendencia negativa y volvió a exhibir números en rojo. Según el último informe mensual elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme registraron una contracción interanual del 3,2% en abril a valores constantes. La evolución mensual desestacionalizada también evidenció un retroceso del 1,3%, lo que consolida una retracción acumulada del 3,5% durante el primer cuatrimestre del año. El relevamiento, realizado entre el 1 y el 8 de mayo sobre una muestra de 1.153 comercios de todo el país, refleja el impacto directo de la pérdida del poder adquisitivo en el consumo masivo.
El desagregado por sectores ratifica que la crisis golpea de manera generalizada, con seis de los siete rubros analizados en terreno negativo. El golpe más duro lo sufrió el segmento de Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles, que se desplomó un 12,3% interanual, afectado por el estancamiento de los ingresos, el aumento de costos fijos y la restricción del financiamiento tradicional. En una sintonía similar, Perfumería cayó un 7,2% y Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción retrocedió un 4,2%, este último muy condicionado por la paralización de la obra pública y la ralentización de los proyectos privados. En el caso del sector textil e indumentaria (-3,7%), las cámaras comerciales señalaron que el retraso en la llegada de las bajas temperaturas y la erosión del salario real postergaron el recambio de temporada.
La dinámica del consumo diario muestra transformaciones estructurales. En el rubro de Alimentos y bebidas (-3,1% interanual), los comerciantes reportaron una clara migración de la demanda hacia segundas marcas, un menor volumen físico por ticket y una marcada tendencia hacia el desabastecimiento diario o la compra de productos fraccionados para cuidar el presupuesto. Frente a este escenario, el uso de promociones bancarias y descuentos se convirtió en la principal herramienta de las pymes para intentar sostener los mostradores.
La única nota positiva del mes la dio Farmacia, que constituyó la única excepción al registrar un incremento interanual del 6,1%. Este comportamiento se fundamentó en su condición de bien de primera necesidad y en factores netamente estacionales, como el inicio de las campañas de vacunación y la mayor frecuencia de cuadros respiratorios típicos de la época, combinados con el beneficio de convenios con obras sociales.
A pesar de la persistencia de los indicadores negativos en el volumen de ventas, el relevamiento de CAME detectó un leve cambio en la percepción de los comerciantes respecto a su situación actual. El 53,3% de los propietarios reportó que su actividad se mantuvo estable en comparación con el año anterior, lo que representa una suba de 2,5 puntos porcentuales respecto a marzo. Este movimiento se explica por una reducción del sector que evalúa su situación de forma desfavorable (que bajó del 42,2% al 39,6%).
Mirando hacia el mediano plazo, el optimismo sigue siendo moderado y predomina la cautela. De cara a los próximos doce meses:
Escenario de paridad: El 49% de los encuestados proyecta que su situación se mantendrá igual (+1 p.p. frente a marzo).
Expectativa de mejora: El 37,2% aguarda una evolución positiva en su negocio, registrando una baja mensual de 2,5 puntos porcentuales.
Perspectiva negativa: Solo un 13,8% de los comerciantes cree que su situación estará peor.
Finalmente, el informe técnico de la entidad empresaria advierte sobre un freno en los planes de expansión del sector productivo local. Al ser consultados sobre la predisposición para realizar nuevos desembolsos económicos, el 58,7% de los empresarios pyme consideró que el contexto actual no es propicio para invertir, frente a apenas un 12,6% que lo percibe como una oportunidad oportuna y un 28,7% que aún se mantiene indefinido.