viernes 29 de mayo de 2026 - Edición Nº2732

Rosca | 29 may 2026

Gestión del riesgo crediticio

La banca pública nacional y provincial implementó líneas para la consolidación y refinanciación de deudas

16:51 |El Banco Nación y el Banco Provincia diseñaron herramientas técnicas orientadas a normalizar las carteras de consumo y comerciales ante las variaciones en los índices de morosidad. Los esquemas ofrecen plazos extendidos y tasas adecuadas según la validación de haberes y el nivel de atraso de las obligaciones


Las entidades financieras de la banca pública nacional y provincial instrumentaron nuevos programas de asistencia técnica y crediticia orientados a la reestructuración de pasivos de las familias y de los sectores productivos. Las medidas, coordinadas por el Banco de la Nación Argentina (BNA) y el Banco de la Provincia de Buenos Aires (BAPRO), buscan morigerar la fricción transitoria en los flujos de cobro y ofrecer alternativas de regularización para las carteras de consumo que presentan atrasos en el cumplimiento de sus obligaciones.

De acuerdo con las métricas consolidadas en el último Informe de Política Monetaria (IPOM) emitido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad de las deudas del sector privado vinculado a los hogares se estableció en un 11,5%. El análisis desagregado de los indicadores de riesgo de crédito arroja que la mora es liderada por el segmento de los préstamos personales con un 14,2%, mientras que el financiamiento asociado al uso de tarjetas de crédito reportó un índice de atraso del 11,7%.

Ante este escenario contable, el BNA diseñó una línea específica denominada “Consolidación de deudas”. Esta herramienta está dirigida prioritariamente a los usuarios que perciben sus haberes a través de la institución y permite unificar las obligaciones financieras contraídas tanto en la propia entidad como en terceras firmas del sistema. El programa ofrece una Tasa Nominal Anual (TNA) del 65% y un horizonte de amortización que se extiende hasta los 72 meses, facilitando el reordenamiento de los flujos de caja personales.

Asimismo, la entidad dispuso un esquema de refinanciación aplicable de forma exclusiva a los saldos pendientes de tarjetas de crédito con mora temprana de hasta 90 días. En este caso, el costo financiero se estableció en una TNA del 35% con plazos de cancelación de hasta 60 meses. Para aquellas cuentas que registran una mora tardía (superior a los 90 días), los departamentos de riesgos de la institución estructuraron alternativas de reprogramación con un tope de hasta 96 meses de plazo, con el objetivo de asegurar la previsibilidad de los cobros sin alterar los encajes legales.

Por su parte, el Banco Provincia adecuó sus herramientas de recuperación de cartera para el mes de mayo de 2026. Para las personas físicas con atrasos de hasta 90 días, la banca bonaerense habilitó una línea general de refinanciación de préstamos personales a tasa fija del 83,33% nominal anual y plazos de hasta 72 meses. Los clientes con acreditación de haberes en la entidad quedan exceptuados del pago del anticipo de capital requerido para el ingreso al programa.

El diseño de asistencia del BAPRO incorpora además un criterio de segmentación social y productivo:

  • Sectores de ingresos moderados: Para clientes que perciban haberes equivalentes a un tope de hasta cuatro salarios mínimos, se implementó una tasa fija reducida del 41,67% (lo que representa una bonificación del 50% respecto de la tasa general) y plazos de amortización de hasta 60 meses.

  • Mora tardía: En situaciones con más de 90 días de atraso, se pautaron plazos de hasta 72 meses, requiriendo un anticipo del 5% del saldo (exceptuando a las cuentas sueldo). Ante cuadros de irregularidad crítica, las gerencias comerciales quedan facultadas para aplicar quitas de capital o cancelaciones por saldo contable definitivo.

  • Segmento corporativo y empresas: Para las personas jurídicas, se dispusieron líneas de refinanciación de pasivos con plazos de hasta 84 meses, anticipos variables del 2,5% o 5% según la calificación crediticia, y una tasa variable estructurada sobre la base de Badlar más un spread técnico que ronda el 31,7% nominal anual.

Mientras la banca pública despliega estas herramientas de alcance masivo para dar sustentabilidad al proceso de saneamiento financiero del sector privado, las entidades bancarias de capital privado optaron por mantener una estrategia de gestión de carteras individualizada, enfocando sus soluciones de refinanciación mediante análisis puntuales de perfil de riesgo sobre sus respectivas carteras de clientes activos.

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