El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Ignacio Kovarsky, analizó los recientes anuncios del Poder Ejecutivo Nacional vinculados al esquema de derechos de exportación para los cereales. El dirigente sectorial calificó como una medida positiva la reducción de los tributos aplicados a los embarques de trigo y cebada dispuesta por el presidente Javier Milei, inscribiendo la iniciativa dentro del sendero de normalización fiscal y estímulo al sector productivo.
Si bien Kovarsky respaldó el rumbo general de la política económica orientada a la baja progresiva de las retenciones, señaló que el alcance de la flexibilización tributaria actual requiere de herramientas complementarias para modificar la ecuación de rentabilidad de los productores de forma estructural. Desde la perspectiva de las entidades agropecuarias, cualquier medida que apunte a remover cargas fiscales sobre el comercio exterior representa un incentivo adecuado, aunque las variables de inversión continúan supeditadas a los costos de producción y los ciclos de los precios internacionales de los commodities.
Al evaluar la incidencia de la baja de dos puntos porcentuales en las alícuotas del trigo y la cebada, el titular de CARBAP precisó que la reforma se traduce en una mejora marginal en el precio percibido por el productor en la tranquera. Sin embargo, planteó que de cara a los esquemas de fertilización y las próximas decisiones de siembra, el estímulo inicial resulta acotado frente al rezago general de las variables agrícolas. En ese sentido, Kovarsky abogó por acelerar los plazos de supresión de estos gravámenes para dinamizar la competitividad integral de la cadena agroindustrial.
Respecto a la programación temporal diseñada para el complejo sojero, que prevé un cronograma de reducción gradual a partir de la campaña de 2027, el referente gremial expuso reservas técnicas respecto al impacto inmediato en los mercados de futuros. En su visión, los contratos y la comercialización granaria operan bajo un marco de previsibilidad de corto plazo, por lo que sugirió que las proyecciones plurianuales podrían no ser asimiladas de forma inmediata por los operadores comerciales.
El análisis de CARBAP se centró asimismo en la articulación entre el superávit financiero que exhibe el Palacio de Hacienda y el sostenimiento de los derechos de exportación. Kovarsky argumentó que la sostenibilidad del equilibrio fiscal no debería recaer sobre la base impositiva de las exportaciones del campo. Desde la óptica corporativa de la entidad, el camino hacia la eliminación definitiva de estos tributos, presentes en escasas legislaciones a nivel global, debe complementarse con la continuidad de la auditoría y la reducción del gasto del Estado nacional.
A pesar de los matices operativos señalados por el sector primario, los canales de diálogo entre las agrupaciones rurales y los equipos técnicos ministeriales se mantienen activos. La convalidación del rumbo de baja impositiva por parte de las representaciones del campo valida los fundamentos macroeconómicos del oficialismo, consolidando el principio de que la quita de regulaciones y la disciplina fiscal constituyen los ejes centrales para motorizar el potencial exportador del sector agropecuario argentino.