El sector hotelero y gastronómico de San Nicolás atraviesa uno de los períodos más complejos de los últimos años. Según describió el presidente de la Cámara Hotelera y Gastronómica local, Juan Ignacio Manera, los establecimientos de la ciudad funcionan "semivacíos" durante los días de semana, sosteniéndose bajo un escenario de rentabilidad nula donde los empresarios deben "hacer magia" para afrontar los costos fijos.
La ciudad cuenta actualmente con 14 hoteles formales y cerca de 1.300 camas habilitadas, pero la demanda habitual está lejos de garantizar la sustentabilidad del negocio. En enero, la ocupación promedio apenas alcanzó el 40%, y el movimiento solo logra repuntar de manera temporal ante eventos masivos y excepcionales como Expoagro, cuyas plazas derraman incluso hacia localidades vecinas como Ramallo y Rosario.
A diferencia de los destinos turísticos tradicionales, la hotelería de San Nicolás depende históricamente del flujo corporativo: contratistas, técnicos y operarios que dinamizan las plazas de lunes a viernes. Sin embargo, la recesión generalizada ha paralizado este motor. "Hoy hay fábricas paradas de obras y contratistas", advirtió Manera.
Este diagnóstico local se alinea perfectamente con los datos del CESO, que documentan una caída del 9% en la industria orientada al mercado interno y la pérdida de 271.000 empleos registrados en el país. Al no haber inversión productiva ni mantenimiento de plantas, el turismo de negocios se ha derrumbado.
El estrangulamiento del sector privado combina la falta de clientes con una estructura de costos debido a la suba de tarifas de servicios públicos, salarios e impuestos. Los hoteleros afirman tener los precios "superajustados" porque el mercado no convalida aumentos, una realidad que se cruza con la licuación de los ingresos informada por el INDEC, donde la inflación de marzo (3,4%) volvió a superar el incremento de los salarios estables (2,4% según el RIPTE).
Ante este panorama de bolsillos flacos, el sector formal enfrenta además la competencia desleal de los alojamientos informales (departamentos temporarios y quintas no reguladas). "Hoy en día la gente prefiere ahorrar en el precio y no valorar los servicios", planteó Manera, reflejando una conducta de supervivencia que también se observa en los consumidores financieros: el 67% de los hogares se endeuda para gastos corrientes (ARESCO) y la morosidad en billeteras virtuales ya trepó al récord del 27,5% (EcoGo).
Para romper la dependencia de los grandes eventos anuales, la Cámara comercial busca articular agendas con clubes y organizadores privados para atraer competencias deportivas regionales durante los fines de semana.
En conclusión, la crisis hotelera en San Nicolás es el síntoma regional de un modelo económico enfriado. Con las expectativas de futuro deprimidas en un 29% (Opina Argentina) y un 71% de la población percibiendo que el país va por el camino equivocado (Ipsos), las economías del interior demandan una reactivación urgente de la obra pública y la producción industrial para evitar el cierre definitivo de los canales de la hospitalidad formal.