El proceso de flexibilización y desburocracia estatal sumó un nuevo hito regulatorio. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) reglamentó las modificaciones de la Ley de Modernización Laboral referidas al artículo 80 de la Ley de Contrato de Trabajo. Mediante la Resolución General 5848/2026, publicada hoy en el Boletín Oficial, se dispuso que la entrega de certificaciones tras la extinción de un vínculo laboral se realice de forma completamente digitalizada.
A partir de ahora, las empresas podrán generar el formulario F.984 ("Certificado de Trabajo Artículo 80 - LCT") mediante el sistema "Simplificación Registral" con Clave Fiscal, eliminando la necesidad de firmas hológrafas. Los empleados, por su parte, tendrán acceso directo desde el portal "Trabajo en Blanco" o mediante Home Banking. El nuevo esquema incluye un código QR de validación instantánea para el Certificado Digital de Ingresos Laborales (CDIL).
Agilidad administrativa en un contexto de despidos
Si bien la medida es presentada por el oficialismo como un avance técnico para "reducir la litigiosidad y los costos administrativos", la aceleración de estas herramientas para tramitar el fin de los contratos coincide con el peor momento del mercado de trabajo. De acuerdo con el último reporte del CESO, la economía argentina registró la pérdida de 271.000 empleos registrados, un indicador que explica la parálisis del consumo masivo.
Esta agilización de los trámites de salida se cruza de manera directa con las demandas de la opinión pública:
Miedo a perder el trabajo: Según el monitor global de Ipsos, el desempleo trepó al 51% y se consolidó como la principal angustia de los ciudadanos, superando incluso a la inflación.
Carrera perdida: Los trabajadores que hoy se notifican de su baja enfrentan un escenario donde el salario real (RIPTE) viene de perder un punto mensual contra la inflación en el trimestre (2,4% vs 3,4% según el INDEC), licuando cualquier indemnización o fondo de desempleo.
La implementación técnica
El sistema de la ARCA cruzará de forma automática las bases de datos de liquidaciones y declaraciones juradas de aportes. No obstante, la resolución contempla una salvedad para relaciones laborales históricas: si la certificación abarca períodos anteriores a julio de 1994, el empleador deberá complementarla con una constancia manual basada en los libros tradicionales de sueldos.
En conclusión, la digitalización de la ARCA aceita los mecanismos institucionales de una reforma laboral que avanza con velocidad. Sin embargo, para una sociedad donde el 71% percibe que las cosas van en la dirección incorrecta (Ipsos), la simplificación del papeleo post-despido corre el riesgo de ser leída como un beneficio exclusivo para las patronales en medio de la crisis. Con una aprobación gubernamental que ya se retrajo al 35% (Opina Argentina), el desafío de la gestión será demostrar si esta "modernización" puede traducirse también en la creación de nuevo empleo genérico, y no solo en la agilización de las salidas del sistema formal.