El escenario político argentino ya no solo se mide por sus variables internas, sino por su peso relativo en una región que atraviesa procesos de liderazgo muy dispares. Según el Ranking de Presidentes de Latinoamérica de abril, elaborado por CB Global Data, Javier Milei ha dejado de pertenecer al grupo de mandatarios con mayor aprobación continental, situándose en una zona de "mitad de tabla" marcada por la polarización.
El ranking es encabezado por Nayib Bukele (El Salvador) con un 70,1% de imagen positiva, seguido de cerca por Claudia Sheinbaum (México) con el 69,8%. En el otro extremo, la lista es cerrada por José María Balcázar (Perú), quien apenas retiene un 17,9% de aprobación.
El desgaste del modelo argentino en el espejo regional
La posición de Milei en este ranking (44,3% de techo electoral según el informe nacional de marzo, pero con una aprobación de gestión que Opina Argentina ya sitúa en el 35% para abril) muestra un desfasaje respecto a los líderes que encabezan la medición. Mientras que figuras como Bukele o Rodrigo Chaves (Costa Rica) mantienen niveles de consenso por encima del 60%, el mandatario argentino enfrenta un incremento de la imagen negativa que ya supera los 55 puntos en el promedio de las consultoras locales.
Este retroceso en la valoración regional coincide con el deterioro de las variables sociales analizadas en informes anteriores:
El 71% de los argentinos cree que el país va por el "camino equivocado" (Ipsos).
El 67% de los hogares debe endeudarse para cubrir gastos corrientes (ARESCO).
La desocupación escaló al 7,5%, el nivel más alto desde la pandemia (CESO).
La comparación con el vecindario
El informe regional destaca que, a diferencia de lo que ocurre en países como Brasil o Uruguay, donde los liderazgos muestran una mayor estabilidad institucional, en Argentina la volatilidad de la opinión pública está directamente atada al éxito o fracaso del programa de ajuste. La caída de 13 puntos en la aprobación de Milei desde enero (reportada por Opina) lo sitúa hoy más cerca de la realidad de mandatarios con dificultades de gobernabilidad que de aquellos que logran capitalizar sus reformas.
En conclusión, el "fenómeno Milei" parece haber entrado en una fase de normalización regional. La mística del outsider que detectó DC Consultores meses atrás está siendo puesta a prueba por la dureza de los datos económicos. En un continente donde la aprobación se paga con bienestar microeconómico, el desafío de la gestión argentina para los próximos meses será evitar que la caída en el ranking de presidentes sea el preludio de un aislamiento político de cara a las elecciones legislativas de 2027.