En una medida orientada a garantizar la transparencia del sistema tributario, la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA) dispuso la suspensión de cinco agentes de recaudación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos. La decisión se tomó tras constatar que las firmas retenían dinero de los contribuyentes sin depositarlo en las arcas públicas, acumulando una deuda conjunta superior a los $37.000 millones.
El director ejecutivo de ARBA, Cristian Girard, calificó la maniobra como una "grave distorsión" que afecta directamente los recursos del Estado. “Actuamos con firmeza para resguardar la equidad; somos inflexibles frente a quienes incumplen y se apropian de fondos públicos”, afirmó el funcionario, confirmando además el inicio de acciones legales para la restitución de los fondos.
Protección al contribuyente y modernización Para evitar perjuicios adicionales, el organismo informará de manera directa a los contribuyentes que operaban con estas firmas. El objetivo es que no sufran nuevas retenciones o percepciones mientras dure el período de suspensión, brindando seguridad jurídica en sus operaciones comerciales.
Esta acción se inscribe en un proceso de reforma integral que ARBA viene ejecutando para simplificar el régimen de Ingresos Brutos. Entre los hitos de esta estrategia se destacan:
Reducción de la carga administrativa: Actualización de montos de facturación para que menos empresas deban actuar como agentes.
Régimen Simplificado: Inclusión de más de 1,5 millones de monotributistas bonaerenses.
Devolución Exprés: Restitución de créditos fiscales en apenas 72 horas.
Digitalización: Implementación de comprobantes de retención online para fortalecer la trazabilidad y el control.
A pesar de la flexibilización para el sector productivo y las Pymes, Girard subrayó que la digitalización permite hoy una fiscalización mucho más precisa, detectando irregularidades en tiempo real y protegiendo la capacidad contributiva de los actores económicos bonaerenses.