Las expectativas de inflación de los argentinos para el próximo año mostraron una nueva señal de desaceleración. De acuerdo con la Encuesta de Expectativas de Inflación (EI) de marzo de 2026, elaborada por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la inflación esperada promedio para los próximos 12 meses se ubicó en 33,5% a nivel nacional. Este valor representa una disminución frente al 35,7% registrado en el mes anterior.
El estudio, basado en un trabajo de campo realizado entre el 4 y el 13 de marzo, revela que la mediana de las respuestas se mantuvo estable en un 30%. No obstante, al analizar el corto plazo, los encuestados perciben una dinámica diferente: para los próximos 30 días, la inflación esperada promedio subió al 4%, superando el 3,65% que se proyectaba en febrero.
Análisis por regiones y niveles de ingresos
El descenso en las proyecciones anuales fue un fenómeno generalizado en todo el país, aunque con matices geográficos:
Gran Buenos Aires (GBA): Lideró la caída, pasando de un promedio de 39,4% a 35,7%.
Interior del país: Registró una baja de 1,9 puntos, situándose en 32,0%.
CABA: Tuvo la disminución más leve, ubicándose en 36,1%.
En cuanto a la pirámide social, se observa que la brecha de expectativas se amplió. Los hogares de bajos ingresos (segmento con nivel educativo secundario o inferior) esperan una inflación del 35,2%. Por su parte, los sectores de altos ingresos (universitarios) proyectan un 32,9%. Esta diferencia de 2,3 puntos porcentuales es mayor a la registrada en febrero, cuando la brecha era de apenas 0,9 puntos.
Metodología y dispersión
El informe del CIF, dirigido por Sebastián Auguste, destaca que el "rango intercuartil" (la diferencia entre los que esperan menos y más inflación) se mantuvo en 30 puntos: el 25% de la población espera una suba del 20% o menos, mientras que el 25% más pesimista prevé un aumento del 50% o superior.
Este relevamiento se realiza mensualmente sobre una muestra de 1000 casos en los principales centros urbanos del país y es uno de los indicadores más observados por el mercado para medir el pulso de la confianza en la estabilidad de precios.