Montevideo concluyó su etapa como capital de la comunicación política tras el cierre de la XXIV edición de la Cumbre Mundial, marcando un hito histórico al ser la primera vez que el país charrúa oficia como anfitrión. El encuentro, que finalizó hace unos días, dejó un saldo positivo en términos de networking, formación técnica y posicionamiento internacional para la ciudad.
Durante las jornadas de cierre, las autoridades locales y regionales coincidieron en la simbiosis entre la comunicación profesional y la salud de las instituciones. Viviana Repetto, secretaria general de la Intendencia, subrayó la relevancia del evento: "Hablar de comunicación política es hablar de algo estrictamente vinculado con la democracia". Por su parte, Daniel Ivoskus, presidente de la Cumbre, justificó la elección de la sede señalando que, al ser esta la "Cumbre de la Democracia", no había mejor escenario que Uruguay para debatir sobre la formación y capacitación de los equipos de gobierno.
Ética y profesionalización: los ejes del debate
La ética en el ejercicio profesional fue el gran tema de las ponencias. El diputado Rodrigo Goñi sostuvo que "la base imprescindible de una buena comunicación es la ética", mientras que el decano de la Universidad ORT, Esteban Zunino, remarcó que la profesionalización de la disciplina es una herramienta directa para mejorar la calidad democrática en toda la región.
El evento no solo tuvo un impacto académico, sino también económico y turístico. Con una convocatoria que superó las expectativas, los organizadores locales, Leandro Fagúndez y Cristian Calvo (OGreat), destacaron el movimiento generado en Montevideo durante el fin de semana posterior a la cumbre, posicionando a la capital uruguaya como un punto de encuentro técnico de excelencia para la consultoría internacional.
Un cierre con peso político
La agenda incluyó paneles de alto nivel con la participación de los expresidentes Luis Alberto Lacalle Herrera y Julio María Sanguinetti, junto a referentes de todo el arco político uruguayo. Este clima de convivencia ideológica fue resaltado por Christian Mata, vicepresidente del evento, como uno de los activos más valiosos del encuentro. Con el aval de la Presidencia de la República y diversos ministerios, la XXIV Cumbre cierra su paso por Uruguay dejando una hoja de ruta clara para los desafíos tecnológicos y éticos que enfrentará la comunicación política en el resto del 2026.