La capital uruguaya fue sede por primera vez de la Cumbre Mundial de Comunicación Política, un encuentro internacional que durante tres jornadas reunió a más de 200 expositores, consultores, académicos y dirigentes de 12 países para debatir sobre liderazgo, democracia, campañas electorales, inteligencia artificial y comunicación pública.
La XXIV edición del evento se desarrolló entre el 21 y el 23 de abril en el Centro de Conferencias de la Intendencia de Montevideo y convocó a especialistas provenientes de Argentina, Uruguay, Brasil, México, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Venezuela, República Dominicana, Honduras y España.
La apertura oficial reflejó el respaldo político e institucional que tuvo la edición uruguaya. Participaron la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse; el intendente de Montevideo, Mario Bergara; el presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi; la representante de la Universidad ORT, Sabrina Bianchi; el representante de la Universidad de la República, Gerardo Iglesias; además del presidente de la Cumbre, Daniel Ivoskus; el vicepresidente del evento, Christian Mata; y los representantes locales de la organización, Cristian Calvo y Leandro Fagúndez, de OGreat Comunicación & Marketing.
Uno de los momentos más destacados fue el panel con expresidentes del Uruguay desde la recuperación democrática, integrado por Luis Alberto Lacalle Herrera y Julio María Sanguinetti, moderado por Fagúndez. Durante la conversación analizaron la transformación del ejercicio presidencial, el valor de la prudencia en la conducción política, la relación entre liderazgo y democracia y el impacto que las redes sociales tuvieron en la comunicación de los mandatarios modernos. También reflexionaron sobre el nuevo escenario internacional atravesado por liderazgos de fuerte exposición pública e inmediatez comunicacional.
Otro de los platos fuertes fue el panel con presidentes de partidos políticos, del que participaron Mónica Xavier (Frente Amplio), Álvaro Delgado (Partido Nacional), Andrés Ojeda (Partido Colorado), Pablo Mieres (Partido Independiente) y Guido Manini Ríos (Cabildo Abierto), con moderación de Cristian Calvo. Allí se debatió sobre cómo comunicar en tiempos de hipersegmentación digital, el peso del trabajo territorial frente a la virtualidad y los desafíos que plantea la inteligencia artificial en la política. Entre los principales consensos surgió que la tecnología amplía herramientas, pero no reemplaza el contacto directo con la ciudadanía, y que la autenticidad sigue siendo un valor central frente a la saturación informativa.
El presidente de la Cumbre, Daniel Ivoskus, destacó el tono institucional que atravesó el encuentro. «Montevideo fue la capital de la democracia por tres días, con el ejemplo, con el respeto, con la institucionalidad, con la tolerancia política. No solamente fueron tres días intensos de formación, de capacitación y de networking; fue también un grito de democracia y de advertencia hacia toda la región en tiempos donde la crispación social, la inestabilidad política y el autoritarismo juegan un rol importantísimo».
La programación incluyó además conferencias magistrales, talleres y presentaciones sobre campañas electorales, gestión de crisis, narrativa política, geopolítica, neuromarketing, datos, algoritmos e inteligencia artificial. Entre los oradores más destacados estuvieron el propio Ivoskus, el español Antonio Sola, Mario Riorda, Shila Vilker, Marco Sifuentes, Leandro Fagúndez, Nidia Paulino, Mauro Becerra, Jorge Imhof, Julián Kanarek y representantes de Trench Comunicación, entre otros.
Desde la organización local, OGreat Comunicación & Marketing remarcó que «la Cumbre dejó mucho más que contenido: dejó vínculos, ideas, experiencias y la certeza de que cuando se trabaja en conjunto, se pueden lograr grandes cosas», y agradeció especialmente a la Intendencia de Montevideo por acompañar el desarrollo del encuentro.
Con antecedentes en ciudades como Madrid, Ciudad de México, Buenos Aires, Lima, Cartagena, Quito y Miami, la llegada de la Cumbre a Uruguay marcó un hito para el país y fortaleció el posicionamiento de Montevideo como plaza regional para el diálogo político, la innovación institucional y la defensa democrática.