miércoles 06 de mayo de 2026 - Edición Nº2709

Lo que pasa | 6 may 2026

Biotecnología con proyección global

Una startup argentina ganó una competencia internacional y llevará su desarrollo a Silicon Valley

10:41 |Vesicly, emprendimiento liderado por la científica Mikele Amondarain y desarrollado en parte en el Parque de Innovación de Buenos Aires, fue distinguido en México por su avance en medicina regenerativa y accederá a nuevas instancias de expansión global


La startup argentina Vesicly fue una de las ganadoras del programa Deep-Tech for Smart Longevity, impulsado por Draper House Americas junto al Tecnológico de Monterrey, una competencia internacional orientada a emprendimientos de base científica y tecnológica. El reconocimiento premió su desarrollo aplicado a medicina regenerativa y le permitirá acceder a nuevas oportunidades de expansión global, incluyendo instancias de vinculación en Silicon Valley.

Detrás del proyecto se encuentra la científica Mikele Amondarain, oriunda de Coronel Pringles, quien lidera la empresa junto a su socio Carlos Luzzani. Actualmente, la startup desarrolla parte de su trabajo en el ecosistema del Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, donde utiliza infraestructura especializada para startups científicas. 

—¿Qué problema busca resolver Vesicly y por qué puede marcar una diferencia?

—Vesicly busca abordar un problema muy concreto y creciente: las heridas crónicas, como el pie diabético. Son lesiones que pueden tardar meses en cerrar, generan dolor, aumentan el riesgo de infecciones y muchas veces derivan en complicaciones graves. Además, implican un alto costo para los sistemas de salud. Hoy los tratamientos disponibles son largos, muchas veces poco efectivos y no siempre logran una regeneración adecuada del tejido.

Nuestra propuesta se basa en el uso de exosomas, pequeñas vesículas que contienen señales regenerativas. Los incorporamos en un parche de hidrogel que se aplica directamente sobre la herida, permitiendo una liberación localizada y sostenida. Esto no solo apunta a acelerar el cierre, sino a mejorar la calidad del tejido regenerado. Ahí es donde creemos que podemos marcar una diferencia frente a los tratamientos tradicionales.

—¿Qué significó haber ganado este programa internacional?

—Fue una experiencia muy intensa y muy movilizante. Haber sido parte y ganado en el programa Deep-Tech for Smart Longevity fue una validación enorme, no solo por el premio, sino por todo lo que pasó en el proceso: el feedback constante, las conversaciones y el nivel de exigencia.

Y como parte del premio, la posibilidad de ir a Silicon Valley abre una puerta muy concreta. Para nosotros es una oportunidad de llevar lo que estamos construyendo desde Argentina a un escenario global, conectarnos con actores clave y seguir creciendo.

—¿Qué rol tuvo el Parque de Innovación en el desarrollo de la startup?

—El acompañamiento del Parque de Innovación fue clave en nuestras primeras etapas. Tener acceso a un entorno que impulsa la innovación y conecta ciencia con emprendimiento hace una gran diferencia.

A eso se suma el acceso a espacios como +54Lab, que nos permite avanzar en el desarrollo experimental en un contexto donde la infraestructura suele ser una barrera. En biotecnología, contar con estos espacios no es un detalle: es lo que hace posible transformar una idea en un desarrollo real.

—¿Cómo fue pasar del mundo académico al emprendedor?

—Fue un cambio grande, sobre todo en la forma de pensar. En la academia, el foco está en generar conocimiento; en una startup, además, hay que pensar en cómo ese conocimiento se transforma en una solución que llegue al mundo.

Eso implica tomar decisiones más rápidas, priorizar, entender el mercado, construir un modelo de negocio y salir a validarlo constantemente. También fue clave aprender a comunicar la ciencia de forma clara, sin perder rigurosidad, pero logrando que distintos actores —inversores, partners— puedan entender su valor.

—¿Qué mensaje le darías a jóvenes científicos y emprendedores argentinos?

—Que sueñen en grande, de verdad. Que no se dejen desanimar por estructuras que muchas veces parecen rígidas o por caminos que ya están marcados. La ciencia necesita personas que se animen a cuestionar, a salir de lo establecido y a construir algo distinto.

Yo vengo de Coronel Pringles, lejos de donde muchas veces parece que todo pasa, y aun así llegué. Buscar, preguntar, acercarse, hablar con otros, eso hace una diferencia enorme. Muchas oportunidades aparecen cuando uno se anima a dar ese paso.

Creo profundamente que desde Argentina se puede crear tecnología con impacto global.

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