El mercado financiero argentino enfrentó una jornada marcada por la toma de ganancias y un retroceso en los activos de renta fija. La debilidad de los bonos soberanos, que cayeron en todas sus especies con bajas que alcanzaron el 2%, fue el factor determinante para que el riesgo país registrara una suba de 7 unidades, cerrando en 533 puntos básicos (un incremento del 1,3%).
En el segmento de renta variable, el índice S&P Merval logró sostenerse en terreno positivo con una leve suba del 0,3%, alcanzando los 2.940.100 puntos. Sin embargo, el panel líder mostró una fuerte selectividad: mientras que el sector energético impulsó el índice con alzas en Pampa Energía (+1,7%) y TGN (+1%), las empresas reguladas y del sector financiero sufrieron el impacto negativo, lideradas por Transener (-3,2%) y Banco de Valores (-2,7%).
Contraste en el exterior y estabilidad cambiaria
La tendencia negativa se replicó en Wall Street, donde los ADRs de empresas argentinas cerraron mayoritariamente a la baja. Las caídas más profundas se observaron en Corporación América (-3,4%) y Edenor (-3,1%), reflejando un clima de menor apetito por el riesgo local entre los inversores internacionales.
En lo que respecta al mercado de cambios, la jornada fue de absoluta estabilidad. El dólar oficial se mantuvo en $1.400 para la venta en las pizarras del Banco Nación, mientras que el dólar mayorista avanzó apenas un 0,1% para situarse en $1.375, continuando su senda de alejamiento del techo de la banda cambiaria establecida.
Por su parte, el dólar blue no registró movimientos y cerró en $1.410, manteniendo la brecha bajo control. En el ámbito minorista de los bancos privados, el promedio se ubicó en torno a los $1.425, con picos aislados de $1.472. Esta calma cambiaria contrasta con la volatilidad de los bonos, sugiriendo que la atención de los operadores sigue centrada en la capacidad de pago y las señales fiscales, más que en la demanda de divisas.