El mercado de alquileres en San Nicolás atraviesa un período de tensa calma. A diferencia de lo que ocurre en otros puntos del país, los contratos vigentes en la ciudad muestran una relativa estabilidad, aunque los profesionales del sector reconocen que el esfuerzo de las familias para cumplir con los pagos es cada vez mayor.
Según los martilleros locales, no se registra una caída abrupta de contratos por rescisión anticipada, pero sí una tendencia clara: el 10% o 15% de los inquilinos opta por no renovar al finalizar el período contractual debido a las actualizaciones de precios. “Notamos que un sector que solía alquilar casas grandes se trasladó a sitios más pequeños, pero todavía no es la mayoría”, señaló la martillera Alejandra Niemberger.
Actualizaciones y rentabilidad
El martillero Germán Crigna explicó que la mayoría de los contratos actuales se rigen por actualizaciones cuatrimestrales basadas en el índice ICL (que hoy ronda el 8% o 9%). Sin embargo, el problema surge al momento del vencimiento: para recuperar la rentabilidad perdida frente a la inflación, los propietarios suelen aplicar porcentajes superiores a los de los índices vigentes, lo que empuja a muchas familias a buscar opciones más económicas.
El contraste nacional: deuda y recortes Mientras en San Nicolás la oferta de inmuebles parece haber crecido levemente, los datos de Inquilinos Agrupados pintan un escenario dramático para el resto del país. El 17,2% de los inquilinos a nivel nacional debió mudarse por no poder pagar, y el gasto en vivienda ya consume más del 40% de los ingresos en siete de cada diez hogares.
El informe revela que la tarjeta de crédito se ha vuelto el "salvavidas" para evitar el desalojo:
El 38,9% tomó deuda específicamente para pagar el alquiler.
El 53,2% se endeudó para comprar alimentos.
Solo el 38,6% de los inquilinos logra cubrir las cuatro comidas diarias.
Pluriempleo como estrategia de supervivencia
La precariedad laboral se ha vuelto la norma para quienes alquilan. Casi la mitad de los inquilinos (45,7%) se ve obligado a tener más de un empleo para llegar a fin de mes, mientras que un 14% perdió su fuente laboral principal en el último año. Con recortes que ya afectan la salud y la alimentación básica, el mercado inmobiliario nicoleño resiste apoyado en la negociación directa, pero bajo la sombra de una crisis nacional que no encuentra piso.