La situación en Puerto Quequén ha cruzado el umbral de la crisis operativa para transformarse en un problema de reputación internacional para el comercio de granos argentino. La continuidad del paro de transportistas autoconvocados ha vaciado los silos de las terminales, dejando a la zona de influencia —incluyendo el polo productivo de Tres Arroyos— sin despacho de mercadería hacia los muelles.
Según detalló Juan Ouwerkerk, referente del sector, la parálisis es absoluta desde el pasado jueves, cuando se agotó el remanente de stock físico para completar las bodegas. “La operatoria está totalmente parada porque no hay más mercadería. Hasta que no empiecen a circular los camiones, no habrá nada para cargar”, sentenció, advirtiendo además que, incluso si el paro se levantara hoy, la normalización de la cadena logística demandará varios días de trabajo intenso.
El desvío de buques hacia Brasil
La consecuencia más alarmante de la falta de previsibilidad es el desvío de buques. Ante la incertidumbre sobre la fecha de finalización de la medida de fuerza, varias embarcaciones que se encontraban en rada o con cargas parciales han decidido soltar amarras y dirigirse a puertos de Brasil para completar sus bodegas con granos de ese origen. Este movimiento no solo implica una pérdida directa de divisas para el país, sino que también acarrea costos logísticos que, según Ouwerkerk, terminarán recayendo sobre el bolsillo del productor local.
Dos realidades: Quequén vs. Bahía Blanca
El escenario en Quequén contrasta fuertemente con lo ocurrido en el puerto de Bahía Blanca. Allí, un principio de acuerdo entre las partes permitió destrabar el conflicto y retomar el flujo de camiones bajo un esquema de refuerzo de seguridad que garantiza la libre circulación en los accesos.
Mientras en el sur bonaerense la actividad recobra su ritmo habitual, en Quequén el silencio de los elevadores de granos preocupa a toda la comunidad portuaria. El sector exportador ya advirtió que el impacto económico por los retrasos y los buques fallidos será trasladado al precio del grano en las próximas liquidaciones, profundizando el perjuicio para el eslabón primario de la cadena agroindustrial en un momento crítico de la campaña.