La expectativa económica de la semana está centrada en el cuarto piso del INDEC, donde mañana a las 16:00 se revelará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo. Tras meses de una pretendida desaceleración, el consenso de las consultoras privadas advierte que el costo de vida se ubicó en torno al 3%, rompiendo el piso del 2,9% registrado en febrero. De confirmarse esta cifra, el primer trimestre de 2026 cerraría con un alza acumulada del 9%, una señal de alerta máxima considerando que el Presupuesto Nacional estimó apenas un 10% para todo el año.
El principal factor de distorsión ha sido el frente externo. El recrudecimiento del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó un shock en los mercados energéticos que impactó de lleno en los surtidores locales. Según la consultora Equilibra, el aumento de las naftas y su efecto en los costos logísticos explica casi la totalidad de la aceleración contra el mes previo.
Educación y Regulados: los motores del mes
Más allá del combustible, marzo cargó con los aumentos estacionales típicos del inicio del ciclo lectivo. Para la firma Eco Go, el rubro Educación lideró las subas con un 12%, seguido por la presión de los servicios regulados (3,4%). En la Ciudad de Buenos Aires, el dato del Idecba ya funcionó como un anticipo del clima nacional: el IPC porteño marcó un 3%, impulsado también por la canasta escolar y el transporte, que en la última semana del mes trepó un 6% adicional.
Desde la consultora Analytica destacaron que, aunque los Alimentos mostraron cierta calma en el cierre de mes (0,3% en la última semana), el "piso alto" que dejaron las tarifas y los combustibles hace que la inflación interanual ya se ubique en el 31,9%.
Batería de datos y agenda en Washington
La publicación del IPC no será el único dato relevante. El INDEC también difundirá mañana los informes de las Canastas Básicas (CBA y CBT), que determinan las líneas de pobreza e indigencia, además del índice de salarios y la inflación mayorista. Será una radiografía completa del impacto del ajuste en el poder adquisitivo durante el cierre del año pasado y el inicio de este trimestre.
En este marco de tensión inflacionaria, el ministro de Economía, Luis Caputo, parte hacia Estados Unidos con una misión crítica. El objetivo es sellar la última revisión con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y garantizar un desembolso de US$ 1.000 millones. El funcionario deberá explicar ante los técnicos del organismo cómo planea sostener el programa fiscal y monetario si la inflación continúa desafiando las proyecciones oficiales, especialmente en un escenario global que sigue presionando al alza el valor de la energía.