lunes 27 de junio de 2022 - Edición Nº1300

Opinión | 9 jun 2022

"Olor A Gas", por Carlos Fara

En cinco días pasó de todo. No hace falta repasarlo porque si no se llevaría todo el artículo. Pero delata tantos detalles del backstage de la política argentina, que da pena no repasarlo


En cinco días pasó de todo. No hace falta repasarlo porque si no se llevaría todo el artículo. Pero delata tantos detalles del backstage de la política argentina, que da pena no repasarlo. Vamos a intentar resumir todo lo que dispara en un solo párrafo:

La conflictividad política entre Alberto y Cristina vuelve cada vez menos probable dos cosas: 1) que el Frente de Todos gane la elección de 2023 (si es que además permanece unido), y 2) que se recupere la economía de manera consistente. Como parece no ganarían con ningún candidato, CFK decidió dar la elección por perdida y solo apuesta a conservar a su público fiel, tomando distancia de su compañero de fórmula, a troche y moche. Dado ese cuadro oficialista –y el triunfo electoral del año pasado- JxC aceleró sus conflictos internos para ver quién se queda con el premio mayor el año que viene. Al acelerar desnudó falencias fatales, que le abrieron la puerta a Milei. Esto hace que los halcones –desgastados en la opinión pública- ganen oxígeno en ambos bandos, creyendo que el gran negocio es polarizar radicalizando, licuando el centro. Hasta acá los hechos Sr. Juez.

Ahora bajemos el foco a los últimos 5 días (¿serán 5 días que cambiarán el mundo? No hay que descartarlo). Dado que los dislates del presidente confirman su debilidad frente a la vicepresidenta, Macri se siente reconfirmado en que “lo lindo de esto es lo feo que se está poniendo”, tironea cada vez más dentro de JxC (¿para que se rompa?) y va confirmando presunciones de que está más interesado en unir a Milei con Bullrich, que a proponer una tregua, apuntando a aislar a su (¿ex?) discípulo Rodríguez Larreta. Vale decir que Cristina disfruta de la vida ayudando a una polarización vs. un eventual tándem Macri-Bullrich-Milei. Como siempre ha sucedido en la historia, los halcones se ayudan entre sí. ¿Extraño? Para nada. 

Es feo auto citarse, pero no menos útil. Hace 3 semanas, en la nota “Alberto, Cristina y el día de la escarapela” decíamos:

“Quedan 13 meses para inscribir candidaturas y 15 para votar en las PASO, si se mantiene el actual cronograma electoral. Pero, aunque parezca mentira, nadie está en condiciones de asegurar cómo se compondrá el damero de fuerzas en pugna. ¿Serán el esquema clásico de dos grandes coaliciones con laderos a derecha e izquierda? ¿Serán cinco actores, sumado un peronismo de tercera vía, no K? ¿Serán tres grandes actores, pero no los conocidos hasta acá, sino el kirchnerismo ultra, la derecha ultra con parte de JxC, y una nueva coalición de moderados de ambos bandos?”.

Pues bien, el aquelarre está alcanzando velocidad crucero, porque algún referente del PRO ya está trabajando para alguien con aspiraciones presidenciales del radicalismo, bajo el supuesto de que JxC se rompe inexorablemente, que Macri se aliará a Milei y que Larreta se está diluyendo. Que está trabajando es un hecho, lo otro puede estar equivocado. Sin embargo, vuelvo a la autocita. En la columna del 5 de mayo (“Ni bomberos, ni arquitectos”) comento que:

“Pero las preguntas de la cena de CIPPEC no se preocupaban solo por el entuerto oficialista, sino también por la profundización de la grieta opositora. Algunos temen que se esté produciendo un divorcio ideológico interno y que todo termine mal también para una coalición más dispuesta a ser arquitecta que bombera. Por lo tanto, no se termina de hallar en el nuevo rol requerido. Y para colmo de males existe una amenaza concreta: la aparición del “bombero loco” (dicho cariñosa y nostálgicamente por aquél pulverizador usado en los viejos Carnavales)”.

Por consiguiente, la grieta en la oposición está más expuesta que nunca y puede derivar hacia la dimensión de lo desconocido. El tema es el timing de todo esto. Porque si estuviésemos hablando de marzo / abril del año que viene, todo sería lógico por la guerra de nervios que implican las negociaciones. Pero a la inscripción de frentes electorales le falta exactamente un año. ¿La Argentina ha entrado en una “peruanización”? No solo no podemos dar por sentado los candidatos, tampoco podemos saber por qué frente electoral se presentará cada uno. No es lo mismo Bullrich – Milei (o viceversa) en una alianza que digite Macri (al estilo Uribe en Colombia) que Rodríguez Larreta – Morales juntando UCR – CC – PRO no macrista – Pichetto. 

Si Macri y Cristina son socios en la polarización radicalizada, el resto ¿se quedará cruzado de brazos? ¿o se activará el espíritu “asado en la casa de Urtubey”? Si el desmadre oficialista llevaba a que los gobernadores peronistas adelantaran sus respectivas elecciones provinciales ¿acaso no lo harán también los de JxC para evitar tener que trasladar la grieta nacional a sus provincias? Valdés no tiene elección, Morales ya había adelantado en 2019, pero ¿CABA y Mendoza? ¿Cornejo será candidato a gobernador y adelantará por primera vez desde 1983? Qué lío para Larreta si las aguas se dividen a nivel nacional, porque complejiza la resolución del cuadro local.

Si alguna posibilidad tenía de existir el albertismo –que nunca fue impulsado realmente por Alberto- se terminó de morir con el despido de Kulfas. Por eso Katopodis aceptó la invitación de la senadora K por Mendoza a una acto en aquella provincia. Por eso Zabaleta se sentó a hablar con Cristina. Por eso ni Massa –experto en no tomarse nada a lo personal- se lo banca al presidente. ¿Qué pasará por la cabeza del presidente en estas horas? Un misterio.

Todo el lío se armó por 2 milímetros (dicho irónicamente). Kulfas en su famoso off dijo que si los K hubiesen querido que Techint compitiera con otro oferente en la licitación de caños para el gasoducto de Vaca Muerta, en vez de fijar el grosor en 33 mm, hubiesen puesto 31 mm. Si por una discusión sobre el grosor se acumula gas en Neuquén, eso puede hacer que todo el cuadro sea explosivo. Todos están sintiendo olor a gas.

PD: Hay momentos de la vida que nos dejan desorientados, vacíos, con interrogantes sin respuestas. Ayer falleció el editor de este blog, Luis Pico Estrada. Un padre, un confidente, un amigo, un inspirador, un compinche. A lo largo de 25 años hemos tenido infinidad de largas charlas, con almuerzos sibaritas o desayunos de sábados por la mañana; de política, de cine, de literatura, del mundo, de gastronomía, de parejas, de la vida. Siempre con una reflexión aguda, profunda, a veces burlona, de a ratos cínica, totalmente deliciosa. Veía cosas que yo no veía, y ahora que se fue, dudo que las pueda ver. Por esas cosas de la vida, no tengo una foto con él. Una foto no impide el recuerdo, pero alivia el alma. ¿Qué será de nosotros son Luis? QEPD.

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