sábado 06 de marzo de 2021 - Edición Nº822

Opinión | 21 feb 2021

Opinión, por Néstor Nélida

El Tridente de Poder que gobierna la Argentina


En Argentina, sobre todo en el territorio rioplatense, conseguir estructurar un análisis político certero de un día para el otro es una tarea compleja. La concatenación de acontecimientos sociopolíticos, con repercusiones directas en el país, complota contra el posible esbozo de una realidad actualizada. Aquí, en esta columna, intentaremos trazar algo más amplio, una descripción de lo que ocurre en la cúpula del Gobierno. Y, como la mitología es siempre un tópico atrayente, utilizaremos una figura presente en distintas culturas -occidentales y orientales- para configurar el mapa del poder.   

El símbolo del Tridente está relacionado en principio con las divinidades del Agua y (Poseidón/Neptuno, Shiva, y las sirenas de la cultura mesopotámica), y mucho después los cristianos lo adoptarían en sus representaciones gráficas de Satán. Es, ante todo, un atributo de poder. El origen etimológico proviene del Latín, de la palabra “tridens”, y ésta de la unión del prefijo “tri” (tres) y del sustantivo “dens” (diente).

Cuando en 2019 Cristina Fernández de Kirchner anunció que su compañero de fórmula iba a ser Alberto Fernández, la cuestión de mando quedó clara de raíz. La característica saliente del ex Jefe de Gabinete tiene mucho de apriete y transa; la autoridad nunca fue su virtud. No obstante, con el uso de su “diplomacia” -y consciente de ello o no- trajo a un tercer actor a la mesa y cambió la operación en la que 1+1 era igual a CFK. 

Es imposible saber con certeza si el manotazo a Sergio Massa para unirlo a las huestes del ahora oficialismo tuvo esta segunda intención, la de partir el poder único, entronizado en Fernández de Kirchner. Lo que es indiscutible, es que sin el apoyo del hombre que los iba a “meter presos a todos” la elección hubiese sido difícil para el peronismo. 

Designio o no, hoy, 21 de febrero de 2021, el Gobierno está representado por un Tridente en el que cada diente juega a lo suyo. Pudo haber sido desde un principio así, mas nunca estuvo tan claro como en este momento tan particular que vive el Mundo. De hecho, durante gran parte del año anterior las declaraciones de los tres implicados intentaban acomodarse para ir en una línea recta marcada, por supuesto, por la Vicepresidente. Las diferencias estaban difuminadas. 

El apuro legal de CFK empezó a modificar la frágil báscula. Su único objetivo de conseguir impunidad en sus múltiples causas de corrupción, chocó de frente con las fuertes aspiraciones de Massa y con la notable desorientación del Presidente. De esta forma se formó un Tridente en el que ninguna de los tras puntas posee el poder político real.

Ahora bien, esta circunstancia tiene distintas aristas; dos de ellas son importantes. La primera presenta un cuadro de equidad, de meseta, en la que ninguno de los tres funcionarios sobresale por encima del (los) otro (s). Eso cambiará pronto: si las PASO se realizan, cabe la posibilidad de que los fragmentos se unan en una sola púa o se separen sin posibilidad de retorno. 
El otro ángulo de los dos mencionados está vinculado al “plan”, por llamarlo de algún modo, que tienen Massa y los Fernández, cada uno por su lado. El primero desea tener injerencia plena en la gobernabilidad de un mandatario débil, que demuestra a veces no tener deseo de estar en esa posición. El ex intendente de Tigre piensa en el futuro, en su futuro, y edifica su gestión acorde a ese anhelo. Coloca hombres propios en puestos clave y se muestra con ciertas diferencias respecto al discurso oficial, en temas como el “lawfare”, la vuelta a clases en las escuelas, los acuerdos con el FMI y la eterna disputa entre el Campo y el kirchnerismo. 
El Presidente, por su parte, se dedica a imprimir épica y hazaña a su pálida administración. Él mismo se coloca, como Massa, en interlocutor de los grandes temas sobre los que demuestra tener nulo conocimiento. Y se "enoja", con la falta de resultados y errores de sus empleados, con la imparable ola de femicidios, con la inflación, hasta con problemas creados por sus medidas.
Como se adelantó, Cristina Fernández tiene un único propósito desde que en agosto de 2019 los argentinos decidieron que vuelva a ocupar un cargo político relevante. Sus dilemas con la Justicia, que muy probablemente vislumbró tenerlos resueltos para estas fechas, son la razón por la cual retornó a la Casa Rosada. Basta observar sus redes sociales y repasar de qué estuvo hablando desde el día de su asunción.

El problema de esta paradoja es que pone al país en el estado actual de situación, con Ministros que no hacen -por impericia propia y por falta de un liderazgo nítido-, con envilecimiento de las Instituciones y con el delito arraigado en las urbes. 

Poseidón y otros dioses del mar utilizaban el tridente para calmar o embravecer las aguas según la necesidad. El trishula de Shiva simboliza la creación, el mantenimiento y la destrucción, y aferrado a su mano indica que los tres aspectos están bajo su control. El Tridente de Argentina todavía debe mostrar su utilidad, si es que la tiene para quienes están bajo su yugo.

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