lunes 19 de octubre de 2020 - Edición Nº684

Opinión | 9 oct 2020

El presidente "recoge el barrilete"

Habrá Moncloa?, por Carlos Fara

Hace dos semanas dijimos que se instalaba una sensación de “esto se va a la mierda”. Ahora empezó a crecer la cantidad de gente que espontáneamente dice “por primera vez estoy pensando en irme a la mierda”. ¿Es una encuesta? No! ¿Es la mayoría? En absoluto. Es solamente un indicador de un clima. La Argentina no anda bien y las noticias del exterior sobre la pandemia no ayudan: es como si hubiera agobio con el planeta. Que sería con nosotros mismos como civilización.


Mientras que el sitio Mercado y Empresas nos informa que ya el 62 % de los municipios detectaron algún caso de COVID-19 desde el inicio de la pandemia (https://mercadoyempresas.com/web/aporte-tecnico.php?id=118), Alberto ha decidido recoger un poco el barrilete:

  1. llamó a un pacto social con empresarios y sindicatos,
  2. el ministro de educación trata de que haya algún regreso a clases,
  3. el presidente hace declaraciones pro capitalistas,
  4. intenta promover una mayor liquidación de divisas en acuerdo con una parte de la cadena agroindustrial, y
  5. vota en contra de Venezuela en la ONU.

Algunas de estas son simbólicas y no revisten ningún impacto sobre la vida cotidiana de los ciudadanos, pero ayuda a distender un clima furioso que arrastraba desde “la rebelión de los pitufos”. De todos modos, como ya lo señalamos en más de una oportunidad, costará que los decepcionados salgan de su enfado. Pero bueno, por algún lado se debe empezar.

Al momento que se escriben estas líneas los puntos 3 y 5 pueden pasar desapercibidos. El 2 es muy sensible para los padres hartos de tener multiroles, además del beneficio obvio para los alumnos, pero aún está en veremos. El 4 es sumamente importante para que no vuele todo por el aire, pero no está teniendo el efecto esperado. Sin embargo, el que puede significar la llave para salir de la trampa estructural argentina es el punto 1. Ahí es donde se juega el partido clave.

El punto es que, pese a ser un clamor ampliamente mayoritario, nunca se termina de producir. Sobre esto se podría escribir un libro entero. Qué es lo que lo impide y qué podría facilitarlo. Vamos a dar algunas pistas.

  1. Tener expectativas en lograr un Pacto como el de la Moncloa es un error: cada país debe buscar su propio modelo de acuerdos permanentes, críticos y mayoritarios. Uno se pregunta si con el nivel de fragmentación política que tiene España y el vaciamiento del centro hoy sería posible replicarlo.
  2. Elevar tanto las expectativas sobre “un gran pacto” también es un error: cualquier cosa que se logre por debajo de una vara alta será una decepción y echará por tierra cualquier esfuerzo posterior.
  3. El camino nunca es lineal: puede ir y venir varias veces hasta que se logre algo que valga la pena. Por eso no tiene sentido que mañana se sientan y no se levantan hasta refundar la Argentina.
  4. Los actores interesados positivamente en que se produzca deben tener una estrategia para provocar el dominó. Sin hacer nombres, hay varios que están en esa línea.
  5. Algo es mejor que nada: una sumatoria de acuerdos pequeños y/o sectoriales ayudan mucho a instalar un clima que salga del círculo vicioso, y genere expectativas favorables en un círculo cada vez más grande de actores. Por ejemplo, el consenso del Consejo Agroindustrial Argentino es un camino interesante. La estrategia de empezar por donde sea posible es algo muy estudiado en el mundo de las startups. Y eso qué tiene que ver con la política? Más de lo que se cree (próximamente escribiremos algo sobre eso).
  6. Construir con quien se pueda: es ideal que la política dé la señal de arranque, pero no es imprescindible. Los actores económicos y sociales de peso también pueden hacerlo. Vuelvo sobre el ejemplo del Consejo Agroindustrial Argentino.
  7. L@s argentin@s tenemos un problema serio con “con quién me saco la foto”: parece que una foto es el símbolo de un pacto espurio. Esa actitud no ayuda y sobre esto también hay mucho para analizar.

Para finalizar este brevísimo menú, subrayo que si nos atenemos al ideal nos va a ganar la decepción. Por eso son bienvenidos los intentos de juntar actores y crear climas de confianza y diálogo. En esta línea se inscriben los foros como Argentina Armónica –que impulsa el Chino Navarro; Argentina Conversa, con Martha Oyhanarte; las jornadas “Para que el día después seamos mejores”, que preside María Lourdes Puente (Directora de la Escuela de Política y Gobierno de la UCA); o las actividades de la Asociación Civil de Estudios Populares –partner de la Fundación Adenauer.

No soñemos con Disneylandia, porque Disneylandia no existe.

 

 

Columna publicada en www.7miradas.com

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