martes 20 de octubre de 2020 - Edición Nº685

Economía | 9 oct 2020

Entrevistas exclusiva

Luis Secco:  “Uno de los desequilibrios que le impide crecer a la Argentina es el déficit fiscal”

El economista analizó para PERIODATA la actualidad del país y respondió a una serie de preguntas relacionadas a la depreciación del peso, la inflación y la importancia de los mercados


Luis Secco, economista y director de Perspectiv@s Económicas, que brinda servicios de asesoramiento en materia de inversiones, negocios y financiamiento para particulares y empresas, participó de la serie de entrevistas de PerioData sobre las temáticas más relevantes del país: educación, salud, economía, seguridad y justicia. 

Con un análisis pormenorizado de la actualidad y un paneo general de los grandes temas económicos de la última década, Secco respondió seis preguntas que pretenden ser integrales para comprender la situación de la irregular Argentina. 

PerioData: ¿Qué análisis hace de la Economía desde agosto de 2019 hasta marzo de 2020?

Luis Secco: Argentina viene atravesando varias dinámicas de crisis superpuestas. Una de larga duración, cuyas manifestaciones más evidentes son la falta de crecimiento, la inflación y la pobreza. Hoy tenemos el mismo PBI que hace 10 años, una tasa de inflación de dos dígitos desde hace más de 10 años (que lejos de decrecer, aumenta) y una pobreza que también muestra señales de ser más un problema estructural que sólo un fenómeno coyuntural. Esa crisis que, digamos, se desenvuelve en cámara lenta, presenta picos o episodios de crisis más coyunturales de confianza. Las más notables fueron las del segundo trimestre de 2018 y la que Ud. menciona de agosto de 2019 después de las PASO de ese año. Esta dinámica de crisis no ha desaparecido aún. Y de hecho, en el primer trimestre antes de la Pandemia, tuvimos varias manifestaciones de la misma.  Vale la pena recordar la fortísima caída del PBI del primer trimestre del año que tuvo lugar sin pandemia. Esas dos dinámicas de crisis se refuerzan una a otra y conviven ahora con otra crisis, la sanitaria; producida por el brote de COVID19, agrega una dosis de incertidumbre extra no sólo porque no conocemos la duración del brote, sino por las consecuencias económicas devastadoras que está teniendo la cuarentena demasiado temprana (y larga) impuesta por el Gobierno.

PD: ¿Cómo cataloga las medidas económicas tomadas por el Gobierno en pandemia?

LS: Las medidas del Gobierno apuntaron desde el vamos a compensar las consecuencias económicas más desagradables de la cuarentena. La destrucción de empleos y la pérdida de ingresos de vastos sectores de la población.  Pero, al mismo tiempo incrementaron las inconsistencias y desequilibrios macroeconómicos que ya estaban presentes antes de la Pandemia y que están en la raíz de las dificultades de Argentina para ser una economía estable y con crecimiento económico. 
El Gobierno de Alberto Fernández respondió a la pandemia como lo hicieron los países desarrollados con economías relativamente sanas, con una moneda sana y con acceso al crédito. Pero Argentina está lejos de tener esas condiciones.  Diría que todo lo contrario. Se decidió una cuarentena muy temprana tomando en cuenta sólo la infraestructura sanitaria disponible (se buscó ajustar la curva a esa infraestructura) pero no se tuvo para nada en cuenta la “infraestructura económica” de la Argentina. Muchos observamos esa equivocación en aquel momento. Hoy, con el diario del lunes, no queda otra más que lidiar con los resultados y las consecuencias de esas políticas que no han hecho más que agravar la desconfianza en el peso y los riesgos de una aceleración inflacionaria y devaluatoria.

PD: ¿Por qué la Argentina tuvo nueve defaults?

LS: Uno de los desequilibrios que está en la raíz de las dificultades de la Argentina para crecer establemente es el déficit fiscal.  Hemos probado todo tipo de sistemas monetarios y regímenes cambiarios pero pocas veces hemos intentado no tener déficit fiscal de manera sostenida en el tiempo. Y los déficits fiscales recurrentes tienen que ser financiados de alguna manera. O con deuda o con emisión monetaria del Banco Central. Y como esos déficits son recurrentes en algún momento o se cierra el mercado de deuda o la demanda de pesos dice basta y la inflación se acelera. O ambos a la vez. El default es la demostración más acabada de la tendencia a generar déficits fiscales recurrentes e infinanciables.  Pero ojo, esos déficits fiscales y los default son siempre decisiones políticas de una dirigencia “gastomaníaca” que ante cualquier dificultad recita siempre la misma receta: más Estado.

PD: ¿Fue bueno el arreglo por la deuda? ¿Qué modificó en términos de mercado?

LS: Diríamos que se podría haber cerrado mucho tiempo antes, dado que terminó muy cerca de lo que pretendían los acreedores desde un primer momento. Desde el punto de vista del mercado, siempre es mejor no estar en default.  Pero como le comentaba antes, la crisis de confianza sigue sin despejarse y, por lo tanto, el mercado internacional de deuda seguirá cerrado para la Argentina durante algún tiempo más.  Eso alienta expectativas de que el déficit fiscal se financie casi en su totalidad con emisión de moneda del BCRA, y que ello implique como decía antes más presiones inflacionarias y devaluatorias.

PD: ¿Qué debería hacer el Gobierno con el dólar y con la inflación?

LS: Por ahora el Gobierno ha tomado medidas que solo rozan la superficie de los desequilibrios macro que explican la restricción de divisas y las presiones sobre el dólar y los precios.  Se ocupan de administrar la manifestaciones de esos desequilibrios pero no sus causas. Argentina es un país sobre regulado con una presión tributaria excesiva. Hoy el principal problema de la Argentina es que su sector privado ha dejado de ser rentable. La inversión es apenas un 9.5% del PBI! La más baja de nuestra historia. No hay posibilidad de crecer, de generar empleo y que se paguen buenos salarios por esos empleos si no hay inversión. Y no va a haber inversión sin rentabilidad. Agréguele a esta situación, la incertidumbre que genera la desconfianza macro y sanitaria. El combo es desalentador.

PD: ¿Entonces el futuro es incierto? 

LS: El problema no es sólo la falta de un programa integral que ataque todos los desequilibrios y problemas estructurales, a esta altura me parece que va quedando más expuesto que el problema es el rumbo, la orientación. Argentina no necesita más Estado, sino menos. No necesita más regulaciones, controles y restricciones, sino menos. No necesita cerrarse sino abrirse (es una utopía la idea de exportar más y al mismo tiempo cerrar las importaciones). No necesita más o nuevos impuestos, sino menos (pero de manera permanente y no reducciones transitorias de algunos). Necesita dar señales que las reglas del juego no se cambian de la noche a la mañana (so pretexto de alguna emergencia), que los derechos de propiedad se protegen y que se puede disponer libremente del fruto del esfuerzo del trabajo y del capital de riesgo. El tiempo para virar y evitar una colisión desagradable se reduce con cada anuncio equivocado o con cada oportunidad que se desaprovecha.  Hay que cambiar drásticamente las expectativas, recuperar la confianza, alargar y aclarar el horizonte con una hoja de ruta que muestre cómo se atacarán los desequilibrios e inconsistencias macro y estructurales, y cuanto antes mejor.
 

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Notas Relacionadas
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias