La política de austeridad y el concepto de "motosierra" parecen haber encontrado un límite infranqueable en los despachos de la Casa Rosada. A diferencia del discurso de ajuste que el Gobierno pregona para el resto de la sociedad, la cúpula del Gabinete nacional experimentó una recomposición salarial récord. Según datos oficiales, desde enero de este año se puso fin al congelamiento de haberes para ministros, secretarios y subsecretarios, quienes percibieron incrementos acumulados que superan el 123% entre diciembre y mayo.
La medida fue instrumentada mediante el DNU 931/2025, publicado el 2 de enero con las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro del Interior Diego Santilli. Este decreto desenganchó los sueldos jerárquicos del congelamiento anterior, atándolos a las paritarias de la administración pública nacional. De esta manera, mientras el sueldo del Presidente se mantiene en $4.066.018, sus subalternos directos ya han duplicado o triplicado esa cifra en términos de actualización nominal.
La pirámide salarial libertaria La evolución de los ingresos en la alta jerarquía muestra un salto significativo mes a mes:
Ministros y Jefe de Gabinete: Pasaron de cobrar $3.584.006 en diciembre a percibir $8.020.866 en mayo. En este grupo se encuentra Manuel Adorni, quien además enfrenta una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
Secretarios de Estado: Sus haberes saltaron de $3.282.709 a $7.346.575 en el mismo periodo.
Subsecretarios: El escalafón más bajo de la plana mayor pasó de $2.981.513 a $6.672.510.
Este esquema genera una curiosa paradoja administrativa: hoy, cualquier ministro de la Nación percibe un salario bruto que prácticamente duplica al del propio Presidente, quien decidió (al igual que Victoria Villarruel) mantener su sueldo nominal sin cambios para sostener el relato de la austeridad personal.
El contraste con la calle y el sector público La "jugosa" actualización de la planta política choca de frente con la realidad del mercado laboral argentino. Mientras el Gobierno le pone techo a las paritarias del sector privado y los trabajadores estatales nacionales perciben un promedio de $1.200.000 (con mínimos de $600.000 en áreas civiles de las Fuerzas Armadas), los funcionarios de alto rango han logrado una cobertura total contra la inflación.
Incluso en comparación con el Poder Legislativo, blanco frecuente de las críticas presidenciales por sus dietas, la brecha es notable. Si bien los senadores percibieron en marzo unos $11,6 millones brutos, los ministros del Ejecutivo han logrado una suba constante y automática que los posiciona en la cúspide de la pirámide de ingresos del Estado, muy por encima del Ripte (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), que en enero promediaba apenas los $1.646.344.