Lo que comenzó en 1997 como un ensayo forestal en el Vivero de Claromecó se ha transformado en una realidad exportadora. El proyecto de cultivo de pino piñonero (Pinus pinea), impulsado por el ingeniero forestal Alejandro Camporini, logró consolidar una ruta comercial hacia España con envíos sostenidos entre 2023 y 2025, marcando un hito para la diversificación productiva de la costa bonaerense.
El camino no fue sencillo. Desde las primeras 6.000 plantas implantadas a fines de los 90, el proyecto sobrevivió a incendios forestales e inundaciones. Sin embargo, la resiliencia de la especie y la visión a largo plazo permitieron que en 2018 el emprendimiento escalara en Coronel Dorrego, donde junto al inversor Ariel Sacone ya se han plantado entre 30.000 y 40.000 ejemplares en la zona entre Marisol y Monte Hermoso.
Un producto de lujo para un mercado en crisis El piñón es considerado el "oro blanco" de la gastronomía europea, con precios que oscilan entre los 70 y 100 euros por kilo. Su producción es un ejercicio de paciencia: los árboles tardan al menos una década en producir y el rendimiento es bajo, ya que de 100 kilos de piña solo se obtienen entre dos y tres kilos de piñón pelado.
Argentina cuenta hoy con una ventaja competitiva estratégica: la ausencia del Leptoglossus occidentalis, una chinche que desde los años 90 diezma los ríndos de los pinares europeos. Ante la caída de la producción en el Viejo Continente, la costa argentina aparece como un proveedor con alto potencial sanitario y de calidad.
Aprendizaje y consolidación El salto a la exportación en 2023, con un primer envío de 6.000 kilos, trajo consigo los desafíos lógicos de la normativa internacional. Tras observaciones de Senasa sobre la limpieza del producto en el primer embarque, los procesos fueron corregidos y optimizados para las campañas 2024 y 2025, mejorando la rentabilidad y el posicionamiento del producto en el puerto de destino.
"Que la producción evolucione y se siga plantando es un sueño", afirma Camporini, quien tras dos décadas de trabajo ve cómo aquel ensayo universitario en La Plata se convirtió en una economía regional con sello exportador que pone a Claromecó en el mapa de la delicatessen global.