La tuberculosis, una enfermedad infecciosa que la medicina moderna considera totalmente prevenible y curable, continúa ganando terreno en el mapa sanitario nacional. En Bahía Blanca, el neumonólogo Pablo Acrogliano lanzó una advertencia sobre el comportamiento actual de la patología, subrayando un fenómeno inquietante: el incremento de diagnósticos en edades pediátricas.
Según explicó el especialista, este cambio en el perfil del paciente es un síntoma de falla en el sistema de control. “Cuando aparecen casos en chicos, significa que no estamos detectando a tiempo en los adultos”, afirmó Acrogliano. El diagnóstico tardío en la población económicamente activa no solo genera secuelas más graves en el paciente original, sino que facilita la propagación del bacilo hacia los más vulnerables en el entorno familiar.
El peligro de la multirresistencia Uno de los puntos clave del informe médico es la situación de la tuberculosis multirresistente (MDR), una condición donde la bacteria deja de responder a los antibióticos habituales, generalmente debido al abandono de los tratamientos.
Si bien a nivel nacional la tendencia es preocupante, Acrogliano destacó que en Bahía Blanca aún no se registran casos de este tipo. Sin embargo, aclaró que el riesgo es latente debido a las dificultades de continuidad en los programas sanitarios y el estigma social que rodea a la enfermedad, lo que lleva a muchos pacientes a ocultar síntomas o interrumpir la medicación.
Síntomas y detección rápida El especialista insistió en que "lo que no se busca, no se encuentra", instando a la comunidad y a los profesionales de la salud a volver a "pensar" en la tuberculosis ante cuadros de:
Tos persistente (más de 15 días).
Pérdida de peso injustificada.
Sudoración nocturna y decaimiento general.
La confirmación de la enfermedad se realiza mediante un simple estudio de esputo que arroja resultados en pocas horas. "El tratamiento de primera línea es muy efectivo", concluyó el médico, remarcando que la clave para frenar el avance de la bacteria es la visibilización y el compromiso con la finalización del esquema terapéutico.