El inicio de 2026 ha planteado un escenario de asfixia financiera para la gestión municipal de Chivilcoy. De acuerdo con el último relevamiento de la Consultora PPA, el distrito se posiciona como uno de los más afectados por la regresión en el poder adquisitivo de las transferencias provinciales. A pesar de que los envíos nominales crecieron un 29,4% interanual, al descontar el efecto de la inflación, Chivilcoy registra una caída real del 5,1%.
Este retroceso no es un fenómeno aislado en la provincia, donde la Coparticipación Bruta —el "oxígeno" de libre disponibilidad para los intendentes— mostró una preocupante caída del 10,4%. Sin embargo, la comparación dentro de la Cuarta Sección Electoral deja al descubierto las asimetrías del nuevo sistema de reparto: mientras Chivilcoy retrocede, distritos como Chacabuco (+9,9%), General Villegas (+4,9%) y Junín (+4,3%) lograron cerrar el primer mes del año con saldos positivos en términos reales.
El mapa de la pérdida en la región
Chivilcoy comparte el podio de los distritos más perjudicados de la zona con General Viamonte (-7,1%), Pehuajó (-5,5%) e Hipólito Yrigoyen (-5,4%). Esta tendencia marca una presión estructural sobre los gobiernos locales, que ven cómo sus ingresos genuinos no logran seguir el ritmo de la inflación, limitando el margen de maniobra para la gestión cotidiana y la prestación de servicios básicos.
Impacto en la gestión pública
La reducción de fondos impacta directamente en la planificación de políticas públicas y en la capacidad del municipio para hacer frente a una demanda social creciente. En un contexto donde las partidas con destino específico ganan terreno sobre los fondos de libre disponibilidad, la autonomía financiera de Chivilcoy se ve condicionada, obligando a la administración local a un ejercicio de austeridad forzada para sostener la operatividad del distrito en un 2026 que arranca con números en rojo.