La batalla contra la inflación en Argentina suma un nuevo capítulo de complejidad. Tras varios meses de relativa calma en las proyecciones subjetivas, la Encuesta de Expectativas de Inflación (EI) de febrero, procesada por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, arrojó un promedio nacional del 35,7%. Este valor representa un salto significativo frente al 31,5% registrado en enero, rompiendo con la tendencia descendente que se venía observando.
El dato de la mediana, que elimina los sesgos de las respuestas extremas, también se desplazó hacia arriba, situándose en un 30% (frente al 25% del mes anterior). Este movimiento sugiere que el aumento de la preocupación no es un fenómeno aislado de unos pocos consumidores, sino una percepción consolidada en el núcleo de la sociedad argentina.
Análisis por regiones: El GBA como epicentro del pesimismo El relevamiento, que utiliza el sistema CATI (encuestas telefónicas geolocalizadas), muestra que el humor social respecto a los precios varía según la ubicación geográfica, aunque el aumento fue generalizado:
Gran Buenos Aires (GBA): Continúa siendo la región con las expectativas más desfavorables, alcanzando un 39,4%. La fuerte incidencia de los aumentos en el transporte y servicios públicos en el área metropolitana explica esta cifra.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): Los porteños proyectan una inflación del 36,8%, alineada con el promedio nacional.
Interior del país: Presentó el valor más bajo (33,9%), pero paradójicamente fue la zona donde el salto respecto a enero fue más brusco, lo que indica que la inercia de precios se está federalizando con fuerza.
Cierre de brechas: Educación e Ingresos Un hallazgo relevante del informe de febrero es el comportamiento de los sectores más instruidos. Históricamente, los hogares con mayor nivel educativo suelen tener expectativas de inflación más bajas y alineadas con las metas técnicas. Sin embargo, en este periodo, el grupo con nivel terciario o universitario mostró un incremento drástico, pasando de un 29,2% a un 35,4%.
Esto los igualó casi por completo con los sectores de menor nivel educativo (secundario completo o inferior), que proyectan un 36,3%. Esta convergencia indica que el escepticismo sobre la estabilidad de los precios ha dejado de ser una cuestión de "percepción popular" para convertirse en una preocupación técnica compartida por los profesionales y tomadores de decisiones.
El desafío del "anclaje" Para los especialistas del CIF, este repunte de 4,2 puntos en un solo mes enciende las alarmas sobre la efectividad de las anclas nominales del Gobierno. Cuando las expectativas de inflación suben, los agentes económicos tienden a ajustar precios y contratos de manera preventiva, generando una inercia difícil de frenar. El desafío oficial para marzo será lograr que la inflación real baje lo suficiente como para disciplinar estas expectativas y evitar que se trasladen a una nueva espiral de aumentos.