La causa que investiga el millonario contrato de exclusividad comercial entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la firma TourProdEnter LLC, vinculada al empresario Javier Faroni, ha tomado un giro determinante. El foco de la Justicia ya no reside únicamente en lo elevado de las comisiones —un 30% sobre ingresos internacionales y un 10% por logística— sino en la existencia, o no, de una contraprestación real que justifique tales pagos.
El expediente se nutre de una contradicción interna que parece difícil de subsanar. Leandro Petersen, gerente de Marketing y Comercialización de la AFA, ha sostenido públicamente que es su área la encargada de negociar, cerrar y ejecutar las activaciones con los patrocinadores. Si la estructura interna de la entidad madre del fútbol argentino ya realiza esa tarea, el interrogante que guía al juez es: ¿Qué gestión concreta realizó TourProdEnter para cobrar casi el 40% de los ingresos internacionales?
La ruta del dinero: de Adidas a cuentas en EE.UU. La Justicia ha incorporado registros bancarios que muestran una operatoria recurrente. Los fondos provenientes de sponsors de primera línea, como el contrato con Adidas en 2024 por 25 millones de dólares, no habrían ingresado directamente a la AFA en su totalidad. En cambio, parte de ese dinero se canalizó a través de cuentas en el Bank of America y Citibank asociadas a la estructura de Faroni antes de ser redistribuidas.
Los investigadores intentan establecer si TourProdEnter operó como un "canal de facturación y cobro" sin haber aportado valor en la negociación. Un dato clave que complica la situación de la empresa es la ausencia de informes de gestión. Hasta el momento, no constan en la causa reportes de captación de nuevos clientes, cronogramas de reuniones o documentación que acredite la apertura de mercados internacionales inéditos por parte de la intermediaria.
Un acuerdo con sello de exclusividad El convenio bajo sospecha fue firmado el 9 de diciembre de 2021 por Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, otorgando a la firma de Faroni la exclusividad absoluta para representar a la Selección Argentina en el exterior hasta 2026. Este blindaje comercial impide que la AFA negocie de forma directa sin pasar por la intermediaria, lo que para fuentes judiciales podría configurar una administración infiel de los recursos de la asociación.
Ante la falta de evidencia pública sobre la organización de partidos amistosos o la generación de nuevos sponsors por parte de Faroni, la Justicia busca determinar si el esquema montado sirvió, en realidad, para drenar fondos de la AFA hacia cuentas en el exterior bajo el ropaje de una asesoría técnica que la propia entidad ya poseía de forma interna.