El mercado financiero argentino cerró una jornada marcada por el fin de la pax cambiaria que imperaba desde el inicio del nuevo esquema de flotación. Luego de operar en niveles mínimos durante casi 60 días, el dólar retomó una senda alcista que encendió las alarmas en el Banco Central (BCRA) y los despachos oficiales.
En el segmento minorista, el promedio de las entidades financieras escaló hasta los $1.431,58, mientras que en el Banco Nación la divisa avanzó diez pesos para cerrar en $1.425. Sin embargo, la presión más fuerte se sintió en el dólar mayorista, que finalizó en $1.408, su valor más alto desde el pasado 9 de febrero. Con este movimiento, la distancia respecto al techo de la banda de flotación ($1.605,40) se acortó hasta un 14%.
El escenario de los dólares financieros y el "blue" Pese al avance del oficial, el mercado paralelo mostró una dinámica inversa, con el dólar blue retrocediendo diez pesos para ubicarse en $1.450. No obstante, los dólares financieros acompañaron la tendencia alcista del Central: el MEP subió un 0,6% ($1.433,96) y el Contado con Liquidación (CCL) trepó un 1% para cerrar en $1.479,57. Por su parte, el dólar tarjeta —que incluye el recargo impositivo— se consolidó como la opción más cara del mercado en los $1.852,5.
Derrumbe en la renta variable La incertidumbre cambiaria golpeó de lleno al mercado de acciones. El índice S&P Merval sufrió una caída del 1,8%, posicionándose en los 2.754.419 puntos. Lo más preocupante para los inversores es que, medido en dólares, el panel líder tocó sus niveles más bajos desde el 21 de noviembre, borrando gran parte de las ganancias obtenidas durante el verano.
Analistas del mercado vinculan este movimiento a la reciente liberación de pesos por parte del Tesoro. Se espera que esta inyección de liquidez ayude a estabilizar las tasas de interés en el corto plazo, aunque el equilibrio sigue siendo precario. La atención de los operadores estará puesta ahora en la capacidad del BCRA para administrar la banda de flotación sin que la brecha se dispare, en un contexto donde los bonos soberanos operan de forma dispar y el riesgo país muestra señales de resistencia a la baja.