La economía argentina ha comenzado a emitir señales de alerta máxima de cara al primer trimestre de 2026. Según el Índice Líder (IL) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, la probabilidad de que la economía argentina abandone su fase expansiva para entrar en una recesión se ubicó en un alarmante 99%.
El indicador, diseñado para anticipar puntos de giro en el nivel de actividad (EMAE), sufrió una caída del 0,58% en su versión desestacionalizada durante el mes de enero. En términos interanuales, la contracción es aún más marcada, con una baja del 1,99% respecto a enero de 2025, lo que confirma un deterioro sostenido en las variables que tradicionalmente traccionan el crecimiento.
Un diagnóstico de debilidad generalizada El informe destaca que la debilidad no es aislada, sino sistémica. El Índice de Difusión (IDCIF), que mide qué porcentaje de las series que componen el índice líder están en terreno positivo, se ubicó en apenas un 30%. Esto significa que solo 3 de los 10 indicadores que componen el índice lograron mostrar variaciones favorables, mientras que el 70% restante se encuentra en terreno negativo.
Entre los componentes que mostraron mayor fragilidad se encuentran:
El consumo y la confianza: El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) sigue mostrando signos de agotamiento.
El sector industrial: Las series de producción industrial, especialmente en siderurgia y minerales no metálicos (vinculados a la construcción), arrastran el promedio hacia abajo.
Mercado financiero y monetario: Tanto la evolución de la Bolsa de Comercio (IGBC) como el agregado monetario M1, ajustados por inflación, muestran un comportamiento contractivo.
El fin de la fase expansiva Aunque la serie de "tendencia-ciclo" todavía mostró un levísimo avance del 0,11% en el margen, la velocidad de caída de la serie desestacionalizada ha convencido a los investigadores del CIF de que el punto de giro es inminente. La metodología del índice, que suaviza las volatilidades para encontrar tendencias claras, sugiere que la actividad económica nacional ha perdido el impulso que traía desde el año pasado.
El informe concluye que, dadas las condiciones actuales de recaudación (IVA), despachos de cemento y ventas de autos a concesionarios —todos componentes clave del IL—, el escenario base para los próximos meses es de una caída en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), lo que obligará a las empresas y al Gobierno a recalibrar sus proyecciones para el resto de 2026.