El segundo mes de 2026 consolida un escenario de "empate técnico" con leve ventaja para el oficialismo en la batalla por el sentido común. Según el relevamiento nacional de Pulso Research, la gestión de Javier Milei ha logrado construir un piso de apoyo del 44%, una cifra que se mantiene inalterable desde diciembre. Este fenómeno es interpretado por los analistas como un éxito en la fidelización de su núcleo duro tras la victoria en las elecciones legislativas de octubre.
No obstante, el dato que más oxígeno le aporta a la Casa Rosada es la tendencia a la baja en el rechazo. Por quinto mes consecutivo, el sentimiento negativo hacia la gestión muestra un retroceso, impulsado en gran medida por la persistencia de la "teoría de la herencia". Todavía hoy, el 48% de los argentinos atribuye la crisis actual a las políticas de la gestión anterior, lo que funciona como un amortiguador político ante la pérdida de poder adquisitivo.
La Reforma Laboral: una encrucijada social El informe dedica un apartado especial a la Reforma Laboral, el proyecto estrella del Ejecutivo en el Congreso. Los números revelan una sociedad profundamente fragmentada y con matices que van más allá del simple apoyo o rechazo:
El tercio convencido: Un 33,2% de los encuestados afirma que la reforma es "absolutamente necesaria" y respalda el proyecto oficial en su totalidad.
La resistencia técnica: Un 10,9% reconoce que el sistema laboral necesita cambios, pero desaprueba la redacción actual del Gobierno, lo que representa un espacio de posible negociación para la oposición dialoguista.
El rechazo ideológico: Un 30,6% se planta en la negativa total, considerando que no es necesaria ninguna modificación a las leyes vigentes.
Seguridad: el territorio de mayor consenso Donde el Gobierno no encuentra fisuras es en su agenda de seguridad. La propuesta de bajar la edad de imputabilidad a los 13 años es una de las medidas con mayor tracción social. El informe destaca que esta iniciativa logra romper la polarización, obteniendo niveles de acuerdo que superan incluso la propia aprobación de gestión del presidente, posicionándose como una herramienta de cohesión política efectiva.
El "aserto del ajuste" bajo la lupa La señal de mayor preocupación para el equipo económico reside en la percepción de la equidad del ajuste. El estudio de Pulso Research detectó una caída de 5 puntos porcentuales en la creencia de que el presidente está ajustando "donde corresponde". Solo un 16% de la población sostiene que el recorte está recayendo sobre los sectores que el Gobierno prometió afectar originalmente.
Este desgaste en la narrativa del "ajuste a la casta" sugiere que el impacto en las tarifas, el transporte y el costo de vida ha comenzado a permear en la base de votantes propios, quienes, aunque mantienen su apoyo político, empiezan a cuestionar la distribución del sacrificio económico. La Brújula Social de febrero marca, en definitiva, un Gobierno que mantiene su poder de fuego electoral pero que debe recalibrar su discurso para evitar que la "indulgencia" social se transforme en un reclamo por resultados tangibles.