La batalla por el sentido de la reforma laboral en Argentina ha entrado en una zona de desgaste para el Gobierno nacional. Según el último informe de la consultora Analogías, titulado "Reforma laboral: del dominio oficialista a la desconfianza generalizada", la estrategia discursiva del oficialismo ha perdido eficacia frente a una opinión pública que empieza a priorizar el conflicto político y la precarización por sobre la promesa de cambio.
El análisis, que comparó la cobertura de febrero de 2026 con diciembre de 2025, muestra un dato contundente: de las 314 unidades informativas analizadas en 62 medios de comunicación, el 43,6% enmarca la reforma como un conflicto político. En contraste, el encuadre de "modernización" que intenta instalar el Ejecutivo apenas alcanza un marginal 3,8%.
El fin de la grieta bipartita en redes El relevamiento en la red social X (ex Twitter) —que incluyó a más de 84.000 usuarios— detectó un fenómeno político nuevo: la "desconfianza dual". Se trata de un tercer grupo emergente que rechaza de igual manera la propuesta del Gobierno y la resistencia de la CGT. Este sector se caracteriza por:
Un sentimiento predominantemente negativo.
Una tasa de interacción superior a la de los polos tradicionales.
Un discurso que asocia la reforma con la "desconfianza" más que con la ideología.
Sindicatos bajo fuego cruzado La CGT y la CTA concentran casi el 90% de las menciones relacionadas con el sector sindical. Sin embargo, el informe advierte que estas organizaciones enfrentan un escenario de pinzas: son atacadas por el discurso oficialista que las tilda de "casta", pero también por el grupo de ciudadanos desencantados que ven en la cúpula sindical una falta de representación real ante la crisis.
Erosión del apoyo oficialista A diferencia de diciembre de 2025, cuando el oficialismo dominaba ampliamente el volumen de conversación en redes, febrero muestra una erosión de su ventaja. No solo cayó el volumen de menciones positivas, sino que incluso dentro de la propia comunidad oficialista se detectó una caída en el entusiasmo, conviviendo con un sentimiento de incertidumbre sobre el impacto social de las medidas.
El estudio concluye que el Gobierno ha pasado de una etapa de centralidad absoluta a una de fragmentación, donde los argumentos técnicos y legales de la reforma están siendo opacados por la percepción de una creciente precarización laboral.